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La Cruz del paredón de Santa Catalina





Vivía en Arequipa un sujeto de malísimos antecedentes, conocido como el pepon de Alva. los magistrados le tenían entre ceja y ceja y los alguaciles andaban alertas prontos a echarle el guante .Así pues cierta mañana los vecinos de la calle la merced se sintieron alarmados al ver que un hombre corría perseguido por los alguaciles que gritaban:

alto asesino!, alto ladrón!


Calle la Merced,  (1910)



Huía el Pepon de Alva con el propósito de refugiarse en el templo de la merced para acogerse al derecho se santuario mas cuando el bribón estuvo a punto de conseguir su propósito un caballero que venia en sentido contrario le hizo una zancadilla haciéndole caer sobre la vereda . Apresado por los alguaciles fue condenado y ahorcado en la plaza principal de Arequipa con la muerte de pepon de Alva volvió la calma a la ciudad.

Corriendo el tiempo cuando ya se habían olvidado las hazañas de aquel famoso bandido sucedió un hecho muy extraño

Se hallaba el caballero de la zancadilla caminando una tarde, por la vereda del paredón del monasterio de Santa Catalina cuando un hombre se le cruzo repentinamente en el camino.

El caballero se detuvo un instante para ver al que lo detenía . Los rasgos peculiares de aquel hombre (tamaño regular, ojos de mirada penetrante, erizados bigotes y sombrero calanés) no evocaron en su memoria el recuerdo de ninguna persona conocida . Se disponía a continuar su camino cuando el desconocido le hablo:

Celebro verle caballero, el caballero respondió con una leve inclinación de cabeza.

¿Recuerda vuestra merced prosigue el desconocido de aquel malhechor a quien hizo aprehender haciéndole una zancadilla?



Calle Santa Catalina año 1883 Fotografía del archivo d e la Universidad de Harvard


Si lo recuerdo contesto el caballero con gesto despectivo y sigue tu camino haragán y no me metas en cosa juzgada y terminada. ¿No sabes por ventura que pepon de Alva fue condenado a morir en la horca no por santo sino por criminal?

Yo soy Pepon de Alva dijo el interlocutor con toda naturalidad pero no crea vuesa merced que yo le guarde rencor, pues al tiempo de morir cuando el verdugo me puso la horca al cuello implore la misericordia divina y me arrepentí de mis pecados perdi nocion del mundo terrenal pase por el purgatorio, donde mi alma quedó limpia de toda pasión y soberbia y luego el rey del universo que con su infinita bondad perdona a los arrepentidos me acogió en su santo reino llevándome al lugar sagrado d e la gloria eterna. Sepa vuesa merced por otra parte que he bajado a la tierra reencarnado en mi propio cuerpo, para anunciarle en señal de agradecimiento que este día será el ultimo de su vida y que esta noche su alma volará a la mansión eterna.

Añade la leyenda en torno a este ultimo punto que el caballero quedo inmóvil en el suelo presa de temor y que cuando llego a recuperarse de su temporal desmayo ya había desaparecido el misterioso interlocutor. el caballero falleció de muerte repentina aquella misma noche conforme a la misteriosa predicción.


Calle Santa Catalina año 1883 Fotografía del archivo d e la Universidad de Harvard


En lo alto del paredón del monasterio de santa Catalina donde hizo su aparición el alma de pepon de Alva se hizo esculpir una cruz en recuerdo de este mensaje del mas allá. (esta cruz es la que se encuentra en la calle Bolivar).

 Fuente: Juan Manuel Cháves Torres(1893-1987) en su libro Tradiciones Arequipeñas.

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