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El Puericultorio Juana Gamio

Conmovedora fotografía del momento en que la señora Zevallos de Ramírez, entrega a un niño pobre los dulces que el "Puericultorio Juana Gamio" obsequia, con ocasión de la Pascua de Navidad.

Auspiciado por el nombre venerable de la matrona cuyo númen glorifica el patronímico de la institución , la ciudad de Arequipa contó años atrás con una de las más hermosas entidades de beneficencia infantil : El puericultorio Juana Gamio instalado por la generosa iniciativa del canciller señor doctor don Pedro José Rada y Gamio, quien, en tan bella forma, honró la memoria de su señora madre. 

Retrato de Pedro José Rada y Gamio, (pintura: Alejandro Gonzáles 1922)

Nota: Pedro José Rada y Gamio, fue un político, diplomático y escritor peruano. Fue diputado por Arequipa; presidente de la Cámara de Diputados; ministro de Fomento y Obras Públicas; alcalde de Lima; ministro de Gobierno y Policía; ministro de Relaciones Exteriores y presidente del Consejo de Ministros. Fue también senador. Como canciller suscribió en Lima, con el embajador chileno Emiliano Figueroa Larraín, el Tratado de 1929, llamado también Tratado Rada y Gamio - Figueroa Larraín, que puso fin a la cuestión de Tacna y Arica, y fijó los límites definitivos de la frontera peruano-chilena.

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Distinguidas damas y competentes facultativos se encargaban del funcionamiento de este asilo eugenésico que funcionó en un amplio edificio en la calle de La Palma  Nro 211, hoy cuarta cuadra de la calle Pizarro y que daba paso a la actual calle Víctor Lira, y que contaba con todos los compartimientos necesarios. Por los años 1928 , el Señor Pedro José Rada y Gamio conformaba el gabinete del Presidente Leguia y para aquel entonces en una singular visita a la ciudad una comitiva llegó a las tierras del Misti así como a la ciudad imperial del Cusco, visitaron muchos lugares de la ciudad, y también sus instituciones , una de ellas el puericultorio, que es de donde hemos recogido está valiosa información, para aquel tiempo la institución la Presidia la señora Hiddegard Zarniko de Emmel, quien sucedió a la respetable y culta matrona señora María Isabel Romaña de Gamio. La vicepresidenta era la señora Celia Marcó del Pont de Zereceda y con mucha actividad desempeña la Secretaría la señora María Zevallos de Ramírez. Actúaba en la Tesorería la señora Magdalena P. de Zegarra Ballón y el cargo de la fiscalía lo desempeñaba la señora Cristina Pardo de Cané Ortiz. 



El "Puericultorio Juana Gamio” contaba con el "Consultorio Gratuito de Lactantes" donde se atiende alrededor de 40 niños enfermos diariamente. Este ramo es importantísimo. Los médicos que de él se encargaban, estaban rentados. Había un eficiente servicio de botica gratuito. Las señoras vocales atendían a los niños por turnos de diez días al mes. Anualmente se otorgaban premios a las madres que cuidan con mayor esmero de sus hijos, así como a las que se representan más aseadas y limpias. Esas recompensas consistían en libretas de Banco con modestas sumas. Otro de los ramos que reclamaba la atención del público y que se hallaba definitivamente establecido es el de "El Ropero Infantil". Se efectúan dos repartos por año. Cada uno de 2.000 piezas más o menos para los niños de ambos sexos, desde un mes hasta siete años. Esta ropita y ajuares era confeccionada durante el año por las socias del "Puericultorio Juana Gamio", cuyo número, inclusive socias honorarias, era de 123 entre señoras y señoritas. La distribución se hacía por secciones. Todos los niños que amparaba esa humanitaria sociedad se encontraban matriculados a fin de garantizar las condiciones de pobreza y honradez de sus padres. Para cuando llego la visita presidencial, Se ultiman los aprestos para establecer la "Cuna Maternal".


Los compartimientos destinados a este aspecto de la institución se hallaban listos y sólo faltaba únicamente, el mobiliario. El Director Técnico del "Puericultorio Juana Gamio" era el doctor Edmundo Escomel , hijo ilustre de Arequipa y el Director del Consultorio de Lactantes Enfermos era el doctor Alfredo Barreda Landázuri. la Secretaría de esta institución funcionaba todos los días de diez a doce de la mañana y en la tarde de cuatro a cinco. Se ocupaba, en estas horas, de la inscripción de los niños que deberán ser atendidos. Existía, para controlar esta matrícula, un libro en el que se anotaba el número da hijos que ha tenido la madre, las condiciones higiénicas de su vivienda, estado de la cama, la salud de los padres y estado actual de la salud del pequeño. Tienden dichas medidas a establecer un «paralelo entre la maternidad infantil anterior y la que se ha producido después de instalada la benéfica institución con que la filantropía del doctor Rada y Gamio, auspiciada por el Gobierno y secundada por distinguidas damas, fue sin lugar a dudas un espléndido regalo que la sociedad arequipeña de los años 20 dió a la infancia antes desamparada de Arequipa. Se llevaba también, un Libro de Actas y un Índice Alfabético consagrado a las visitadoras de barrios. Instalada confortablemente y con elegancia la Secretaría no dejaba nada que envidiar, un valioso escritorio, buenos muebles, un estante y ingresando al Salón de Sesiones se encontraba, al frente, la Imagen del Sagrado Corazón de Jesús y a los extremos los retratos del Jefe del Estado señor Augusto B. Leguía y del Ministro señor doctor Pedro José Rada y Gamio. 

Todos los años, Arequipa, era testigo de emocionantes ceremonias al verificarse el reparto de ropas, dulces, fruta y juguetes a los niños desvalidos que efectúaba el "Puericultorio Juana Gamio". Indudablemente que este acto de filantropía tuvo honda repercusión en el alma popular que bendice los nombres de quienes llevan, a los hogares desamparados, la luz del amor a la humanidad. La señora María Manuela Zevallos de Ramírez, dinámica Secretaria de la Institución, desarrollaba una múltiple e incansable labor, ofreciendo, frecuentemente, conferencias y colaborando en los diarios con estudios que contribuyen a despertar el interés colectivo por el mejoramiento de las condiciones en que debe desenvolverse la vida del niño. Traduciendo el sentir de Arequipa, rindió, últimamente, el "Puericultorio Juana Gamio", un merecido homenaje, a su fundador y firme sostén de la institución, el Presidente del Gabinete señor doctor don Pedro José Rada y Gamio, a quien se le envió un artístico y valioso álbum con cubierta de terciopelo azul, ostenta un monograma de oro en alto relieve con las iniciales del homenajeado y está suscrito por más de cincuenta damas. 




Una hermosa leyenda que, en letras de molde, figura sobre uno de los sitios más visibles de la Secretaría del Puericultorio, es el mejor lema de la institución y con él hemos creído oportuno cerrar estas breves líneas dedicadas a reflejar, pálidamente las virtudes de la caridad arequipeña. "La más grande de las fuerzas es la FE y la PERSEVERANCIA es la más grande de las virtudes, para conseguir la realización de un ideal. 

Terminado el oncenio por problemas políticos está prometedora y filantrópica institución se deshizo, pero en el poco tiempo que permaneció contribuyó a brindar cariño y afecto a la antigua población arequipeña de comienzos del siglo XX, cuando la gente pudiente de Arequipa se organizaba mejor y trabajaba junto al gobierno desinteresadamente y brindando un servició de calidad. 



Fuente:

Revista Mundial 1928
Diario el Deber  diciembre 1928

La Fuente de don Natalicio Delgado

Plaza mayor en 1910

Allá por la primera década del siglo XX  se empezó a proyectar  reformas en la urbe mistiana, atrás quedaron las cicatrices del  gran terremoto de 1868  y la guerra del pacífico,  y se decidía ingresar decididamente a la modernidad. Uno de los temas  principales  para el cambio  era el de dotar de mayor prestigio a la plaza mayor, que debía expresar  con ahínco el esfuerzo y superación del pueblo arequipeño en su paso a un mundo más científico y positivo.

Nuestra amada plaza mayor  para aquel entonces se encontraba  muy dañada, y como afirmaba el alcalde Don Octavio Muñoz Najar, quién describía la plaza  como:

"Un circuito de calles angostas, un jardín central en que se levantaba una antigua pila de bronce cuyas formas nada tenían de artísticas y 4 jardines laterales de mal aspecto, un marco de árboles de cementerio y alameditas diagonales de ficus, un pavimento general de guijarros y torrentera casi deshechos en su mayor parte  y un desnivel notable mal disimulado con la formación de diversos planos".

Es así que los elementos que otrora habían constituido el mayor orgullo urbano arequipeño, como la pila colonial , eran juzgados como desmerecedores de las virtudes urbanas de la ciudad . el cambio de gusto sobre el cual volveremos luego marcaría a fuego la valoración de la antigua arquitectura arequipeña y llevaría a la demolición y pérdida de buen aparte de nuestro patrimonio. 

Fue entonces que   a las autoridades de turno no se les ocurrió otra cosa que empezar a  remodelar a la plaza Mayor, llamando a concurso para la realización de obras y proyectos, y entre ellos se empezó a elaborar proyectos que reemplacen a la fuente colonial  donada en la colonia por el obispo Cavero Tuturutu incluido por otra fuente más acorde según ellos con la modernidad.

El proyecto fue encargado al   joven artista mistiano don Natalicio R. Delgado, quien había realizado estudios en las principales academias y museos de Europa, así como en la República Argentina y había ganado importantes concursos, entre los más importantes:

  • El primer premio de segunda clase en el concurso de la Exposición de Venecia de 1904.
  • El segundo premio en el concurso para el monumento a Federico Isclópis en Turín 1905.
  • El primer premio en el Concurso de la Exposición Promotiz de Turín  1905.
  • El primero y segundo premio en todas las clases de dibujo, plástica  y composición en la "Reggia Accademia Albertina".
  • El primer  premio con medalla de oro en el Concurso Vaticano, para el 50 aniversario de la Inmaculada.
Aviso publicitario de don Natalicio Delgado en el diario el Deber 1908


Descripción del Proyecto de la Fuente para la ciudad de Arequipa.


El emplazamiento tenía la forma de semicirculo, formado por una escalinata que consta de cinco escalos salientes  en curva por la parte anterior, cuyo pequeño emplazamiento sintetiza los fines arquitectónicos de estilo y al mismo tiempo se adapta para los días de retreta.

Al terminar los cinco escalones principales, se levanta una verja arquitectónica rodeando el emplazamiento en la misma forma semicircular.

En las extremidades de la parte anterior  de la segunda escalinata, levántase aisladamente dos columnas triangulares de ocho metros cada una. En la parte culminante de las columnas aparece un farol de bronce conteniendo tres focos de luz eléctrica de 32 bujías cada uno.

En el semicírculo principal queda un gran espacio libre, a fin de dar punto de vista a los relieves que ornamentan la columna central de ese gran espacio, cuya pirámide se levanta gallardamente de su centro debido, respetando únicamente la idea del autor y del estilo que la caracteriza.

En el plinto anterior aparece la figura alegórica de Arequipa: Esta simbolizada por una mujer joven, semidesnuda sentada sobre una roca y reposando el brazo derecho sobre el león.


La roca sobre la cual reposa el león es una especie de cascada por la cual surtirán diversos canales de agua; además para completar el juego de agua; surtirá est´atambién por boca y narices del león.

En la parte opuesta a la alegoría de Arequipa  figuran el grupo histórico de la Patria . El primer término, se destaca gallardamente la figura de una mujer en actitud de recobrar valor para levantarse con la frente erguida como desafiando a sus adversarios.
Lado izquierdo alegoría de la Patria

Tras de la figura aparece el ángel de la inmortalidad, esfumándose como una visión e indicándole el sublime pensamiento de la gloria. El  pedestal en el cual se levanta la estatua de la Patria, se encuentra cubierto de laureles y trofeos de las armas del Perú.

Lateralmente, osea en la parte derecha de la Patria, está el Progreso, simbolizado por una figura de joven bello , que surge de un  bosque  inclinado hacia adelante y en actitud de caminar; advirtiendo que en la mano derecha  eleva una antorcha clásica, como símbolo del progreso.

Lado derecho alegoría del Progreso

A la parte derecha del frontispicio del monumento el grupo de la Fama, como unidad total del conjunto. 

A mitad de la columna  del frontispicio, caracteriza el escudo de Arequipa, como emblema de esta ciudad.

Alegoría de la Fama

Tenía pues don Natalicio la idea de conformar una obra monumental hecha en mármol con todas las formalidades del arte  a un costo de 40 mil soles de la época y el compromiso de tenerlo listo en un año y medio. 

Para el año 1907 el alcalde de la ciudad era don Eleodoro M. Del Prado, el doctor Prado joven y distinguido abogado, literato, escritor, e intelectual reconocido en nuestra ciudad tuvo a bien querer iniciar este proyecto de la fuente , pero las circunstancias hicieron que  la empresa no se llevara a cabo por problemas económicos, además no todos estuvieron de acuerdo  con la reforma de la Plaza , el diario el Pueblo llevó una fuerte campaña en contra, pero eso si,  la reforma de la plaza si se llevo a cabo sobre la base de un concurso de proyectos que ganó  el ingeniero Alberto Johamowich y bajo la dirección de Julio Andrés Arce. Los mosaicos utilizados en el pavimento fueron facilitados por el empresario Alfredo Forga y se colocaron bancos en la plaza y los portales, jardines, postes y candeleros a la vez que se cambió el reloj de la torre de la Catedral.

Eleodoro M. Del Prado

En poco tiempo  devolvieron el Tuturutu y la fuente colonial a la plaza pues había sido llevado a la cárcel, que por entonces quedaba en la plazoleta de San Francisco. Nuestro emblemático personaje permaneció, así, por mucho tiempo, ausente de la ciudad. Luego volverá a ser rehabilitado públicamente, y desde entonces ha permanecido vigilante a los cambios económicos y sociales producidos en Arequipa, el proyecto de don Natalicio quedo en el olvido, hasta hoy que usted estimado lector puede ver después de un siglo el sueño de este gran artista mistiano. 



  • Fuente: "Revista Ilustrada Actualidades"  Año V , N° 238, Lima, Octubre 19 de 1907.
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Recordando a "La Ranchería"


Un lugar muy especial para los arequipeños que recordamos nostálgicamente la Arequipa que se nos fue, es sin duda el barrio de La Ranchería, pero ¿De dónde proviene este peculiar nombre? muchas veces se lo habrán preguntado, y los más jóvenes inclusive es la primera vez que la leen, pues bien en este artículo pasamos a responderles. 

 Arequipa, se había fundado en terrenos de cultivo Yarabaya, pero existían aún chozas de aborígenes que no habían reducido a poblar el sector urbano preincaico de la “lloclla”, sino que su preferencia estuvo por vivir cerca de la parcela que sembraban. Al delinearse el damero citadino estas “chugllas” ocupaban parte de las manzanas. No hubo mucha diligencia de fundadores en cercar sus solares, como lo había dispuesto el Gobernador Pizarro, y menos aún al ser asesinado en 1541, con lo que se inició la guerra civil entre pizarristas y almagristas. Arequipa era pizarrista a consecuencia de que todos los vecinos recibieron títulos de encomienda de don Francisco. 

Muchos de ellos vinieron acompañando al gobernador cuando quiso fundar el poblado de 1539 y no se cumplió su caro anhelo por la oferta que se supone, le hizo apresurar su retorno al Cusco, donde era la situación muy delicada. Gonzalo Pizarro, por su parte se hizo reconocer como gobernador y el 28 de octubre de 1544, ante la Audiencia de Lima y el 19 de enero de 1546 vencía en Añaquito al Virrey Blasco Nuñez Vela. Desde entonces dominaría en el virreinato peruano hasta que el gobernador Pedro de la Gasca lo venció en Jaquijahuana en abril de 1548. En ese lapso “todo anduvo revuelto” y hasta el escribano del Cabildo Alonso de Luque salió a la guerra, designándose en tanto para suplirlo a Antonio de Huete, en marzo de 1546 (AMA, LAC. Nro 01. Fs. 11). 

No se atribuya todo a la caótica situación política de esos años, sino también a la decidia de los pobladores, que ni siquiera cercaban sus solares. En el primer semestre de 1546, el Ayuntamiento mandó a pregonar que “los Ranchos y bujíos de esta ciudad pasasen a donde señale el corregidor” (AMA. Ibidem. Fs. 14 ver tb.14, v). 

El 5 de junio de 1546 se concretó el lugar donde serían trasladados los ranchitos indígenas, así: “ E luego el señor Teniente señalo para sitio de las Rancherías de indios e yanaconas que tienen mandatos quitar de las huertas, encima de la postrera acequia, camino de Chiguata”. (AMA, Ibidem, Fs18). 

El acuerdo siguiente es del 9 de junio del mismo año, según el documento siguiente: (“Al margen : sobre que las Rancherías se han quitado de las huertas y que algunas eran casas de tejas y que estas se arrienden”). Texto : “ E luego sus mercedes dijeron que por cuanto las Rancherías que están en las huertas sean quitadas e que hay algunas que están hechas casas de tejas e otras de paja” (Fs. 18 vta).

AMA: Archivo Municipal de Arequipa. 
Guillermo Galdos Rodríguez La República. 




Como bien nos muestra el artículo anterior del notable historiador arequipeño Galdos Rodríguez, La Ranchería fue el lugar donde los españoles en un inicio encontraron y condujeron a la población nativa , convirtiéndola en suburbio, los extramuros de una ciudad española nueva, donde ubicaron a los mitmaes, yanaconas y artesanos indígenas libres que por no ser españoles no se les permitía vivir en la ciudad. Las reducciones de indios de la ciudad de Arequipa ya para el siglo XVI estuvieron ubicadas en San Lázaro, San Jerónimo, (ubicada al extremo de la ciudad de Arequipa, que estaría posiblemente ubicada en la parte de la ciudad que hoy se llama Puente Fierro y Chullo) y la denominada simplemente de La Ranchería que es la que estamos narrando. 

 A medida que la población nativa se mezcló con otras castas vivió como ellas, en casas de sillar y tejas, por lo general olvidando sus raíces ancestrales, y creyéndose tan blanca como el rey de España, y hablando desdeñosamente de los cholos. Las propiedades de la ranchería pasaron paulatinamente de mestizos a españoles, a quienes no les agradaba el nombre de su barrio y por eso en el siglo XVIII, lo rebautizaron como “Callejón de la Calula”. Mas, el resto de los habitantes arequipeños preferían el nombre de la Ranchería. En el siglo XIX , siglo marcado por la independencia y lucha caudillista el nombre de La Ranchería aparece como uno lugares donde los mestizos arequipeños emergen en contraposición a los mestizos rurales, La Ranchería se convierte en el lugar donde la gente humilde y artesanos empiezan a expandir la ciudad, así como el lugar donde llegaban los migrantes de la sierra, allí Vivian en construcciones precarias . 

Los arrieros igualmente se avecindaban allí temporalmente, con sus recuas de mulas, para vender sus productos en la ciudad, convirtiéndola también en una especie de Tambo. En varios pasajes de las revoluciones del Deán Valdivia se menciona a la Ranchería, en donde ya para ese tiempo era conocida la calle que lo dividía, esta primigenia calle, ya para el año 1908 cambió de nombre por el de “Octavio Muñoz Najar”, en aquel tiempo alcalde de la ciudad. 


En su memoria de la administración local de ese año, dio cuenta de esta decisión, que bien podía ser interpretada de un acto de vanidad, si no hubiera contado con la aprobación del Concejo Municipal. El doctor Juan Guillermo Carpio Muñoz refiriéndose a este inusual hecho dice que a pesar del cambio de nombre el pueblo liberal siguió llamándola La Ranchería. Esto tiene una explicación ya que los hermanos Muñoz Najar fueron destacados representantes del conservadurismo en Arequipa y movilizaron todas sus fuerzas contra el partido liberal y pese a que Octavio Muñoz Najar arregló la calle e hizo muchas mejoras a la ciudad, la división política de Arequipa contribuyo a que el sector liberal de la población no viera con buenos ojos que una calle lleve el nombre de un conservador, pero aun así perdura hasta nuestros días.

En el deporte cabe señalar que el  FBC Aurora, nació el 25 de diciembre de 1916 y su primera sede se ubicó en el desaparecido barrio de La Ranchería, hoy conocido como Urbanización Municipal, frente al Hospital Goyeneche, en el Cercado de Arequipa.  Con el paso de los años, se trasladó a la calle Beaterio 118, en el populoso barrio de la Antiquilla en Yanahuara, a la vera del río Chili, este lugar en el cual hoy permanece el conjunto Oro y Negro se ha identificado históricamente. 


 El 30 de agosto de 1933 el club de fútbol “Atlético Bolívar” fue fundado en el céntrico barrio de la “Ranchería” (hoy calle Octavio Muñoz Najar), siendo su primer presidente Francisco Cuba Paredes y actual Roberto Pinto Roldán. 

Merece destacar el trabajo dirigencial de Luis Manrique, José Arce, Manuel Calderón, Ernesto Málaga, Arturo Gallegos, Oscar Chávez, Félix Torres, Roberto Sánchez Zúñiga, entre otros. 

Destacaron jugadores como Rufo Fernández, José Aragón, Rodolfo y Juan Bustos, Jaime Puma, Mario Ávila, Segundo Cervantes, Jorge Chirinos, entre otros. También tuvo su equipo de basquetbol, En damas destacaron, Morayma Carpio, Leonor Giraldi, María Herrera, Charo Rodríguez; y en varones, Raúl Chicata, Jorge López, José Sardá, Enrique Núñez, Orlando Aguilar, entre otros. 


Ya bien entrado el siglo XX lo poco que quedaba del recuerdo del Tambo de la Rancharía desapareció y actualmente la calle Octavio Muñoz Najar parte desde el parque 15 de agosto hasta la calle Goyeneche, y es donde se han organizado en mayoría galerías de artículos de cómputo y de reparación de computadoras, así que cuando vaya por algún motivo a visitar esa zona recuerde que La Ranchería estuvo allí y que es parte de la silenciosa historia de las calles y barrios de Arequipa.


Los Mártires de Quequeña y Yarabamba (Verdad Histórica)


Muy cerca del Ande, hay una vega esmeraldina, que va serpenteando lentamente desde "El Lavadero", en los confines del Distrito de Socabaya hasta "El Calvario". En el antiguo pueblo de los Puluhuayas, allí cerca de Huatalaca o Huactalacta de Pocsi.

En esta comarca tranquila, hacia el sur de la ciudad de Arequipa se ubican las villas Yarabamba y Quequeña cuna de los hombres ilustres que han dado brillo al país en el extranjero, y, sobre todo, allí se escribió una de las páginas más relevantes de protesta contra la invasión araucana.

Fueron testigos los pueblos de Chevarria, El Cerro, Postrerrio. Quichinihuaya, Sogay; Buena Vista, Yarabamba y Quequeña de cómo se talaron sus campos, se incendiaron sus casas, se violaron, a pobladoras indefensas, se azotaron a los que protestaban y se fusilaron a inocentes.


Fue un día bañado de sol interrumpido por negros nubarrones al agonizar del año 1883, en la plaza pública de Quequeña, Fue justamente cuando nada tenía que hacer por estos sotos el grupo chileno, pues se había firmado el "Tratado de Ancón". Sin embargo, siguió el reclutamiento de casa por casa, para formar su batallón "Pocsi".

La tranquilidad del hombre del campo fue interrumpida por un batallón que llegaba hasta estos pueblos heroicos. Que, defendiendo sus propiedades, no soportaron el atropello, cuando dieron muerte a soldados mapochinos, La reacción fue tremenda y ha quedado escrita en las páginas negras de la historia por su torpeza y han elevado a los mártires en el bronce. Allí se ha levantado la oriflamática antorcha de la dignidad nacional, allí sigue flameando como ejemplo para las generaciones futuras. (Eloy Linares Málaga).



Los pobladores de Quequeña, fueron valientes al soportar la serie de abusos cometidos por los chilenos, pero esto tuvo sus límites, lo que desemboco en la tragedia ocurrida el 24 de noviembre de 1883, que fue una acción heroica por parte del pueblo de Quequeña y cobarde y vil por el lado del ejército chileno.

Las fuentes más confiables que se posee sobre estos sucesos ocurridos en Quequeña, son las siguientes:

- La Sentencia del Tribunal Militar Chileno, publicada en el Mercurio de Valparaíso del 10 de diciembre de 1883 (Chile).

-El informe del señor Cura de Pocsi, el Presbítero Emeterio Retamoso; publicado en Bolsa, el 28 de noviembre de 1883.

- El artículo "Los Mártires de Quequeña" publicado en el periódico La Bolsa el 5 de diciembre de 1885.

- El Oficio del Alcalde de Arequipa, del 30 de noviembre de 1883.

Nota: Estos documentos han sido consignados en la obra de Carlos María Muñiz, publicado en "Historia de la Guerra de América entre Chile, Perú y Bolivia, Vol. III.

Al respecto según las fuentes consultadas, los hechos ocurrieron de la siguiente manera: (cabe señalar que realizamos un cotejo de fuentes).

- Según el artículo "Los Mártires de Quequeña"; que dice... El día que los chilenos entraron a esta capital (29 de octubre) de Pocsi bajaron a Quequeña un paisano y un soldado de ese ejército en busca de ganado.

Siguiendo su viaje a Arequipa y en el transito descaminaron a cuantos encontraron, entre ellos a Mariano Linares, a quien el soldado le quito un reloj que llevaba.

Días después salió para Pocsi un oficial llamado Ramón Villonta, con dos soldados, un sargento y dos capataces a los que se agregaron un sargento que había desertado de Arequipa y fue tomado en Pocsi. Esta comisión tenía por objeto reunir armas. Fue un día para Piaca y otro para Polobaya, habiendo regresado a Pocsi en la noche, embriagados y dando fuego a la población. En dichos pueblos cometieron robos, violaciones de mujeres y todo género de brutalidades. En Polobaya, hubieron de matarse entre ellos, si el ascendiente del Teniente Gobernador Don Cipriano Gallegos no tos contiene. A éste le aseguro el soldado Juan Fernández, que había hecho ya veinte muertes y que tenía placer en contemplar los visajes de sus víctimas. Cuando tos paisanos lo encontraron después muerto en Quequeña, exclamaron, "la pagó”.

El 21 de Noviembre de 1883 descendió dicha comisión a Quequeña y al otro día se fue el oficial al cerro de Yarabamba a visitar a una mujer; al respecto el Cura de Pocsi Emeterio Retamoso, dice, que dicho oficial fue al cerro de Yarabamba a un convite. Pero a pesar de esta pequeña diferencia, ambas versiones coinciden en señalar que el oficial chileno, se encontraba ausente.

Muy tarde bajo también a Yarabamba el soldado Juan Fernández, el mismo que el 30 de octubre anterior, quito el reloj a Mariano Linares en la pampa de Machaguay, y entro a beber chicha en una picantería, que según la tradición se llamaba "El Mollecito", con ira insana. Después de las oraciones, quiso impedir que esa pobre mujer se fuera a su casa y luchaba con ella para llevarla a Quequeña y aún le quiso dar un balazo.

Restos de lo que fue la picantería  "El Mollecito", de doña Mariquita Guillén. 1968


A poca distancia observaban esto Mariano Linares y dos amigos suyos, a quienes el chileno dijo: Alto quien vive"; "La patria", le contestaron; que gente, ásanos". Entonces se fueron de voces, y Linares le reconvino por el robo del reloj. El soldado se insolentó y quiso hacer uso de sus armas, las que dicho Linares le quitó, consistente en un sable y un rifle.

Al respecto el Cura Retamoso dice, que, según pasiones recogidas de tos vecinos, la riña fue por el que el chileno le robara a Mariano Linares, el cual le devolviera, por tal hecho se desarmó; otros indican que fue por una mujer a la que el chileno quería violar.  Pero vemos que en cierta forma existe coincidencia entre ambas versiones.

El soldado desarmado se dirigió a Quequeña, de donde salieron dos compañeros suyos con dirección Yarabamba (coincide con Retamoso). Entre ambos pueblos hay un caserío llamado Buenavista y allí encontraron en su casa al joven Andrés Herrera, tejiendo un sombrero de chito. Con engaños lo persuadieron a que fuera con ellos y lo echaron a la grupa, siguiendo su marcha para Yarabamba. Le exigieron después, que les dijera quien desarmo al soldado chileno, a lo que le contestó, que nada sabía, por lo que un soldado le dio sablazos destrozándole el sombrero y haciéndole seis heridas en la cabeza, lastimándole el hombro izquierdo y la mano derecha. Así lo llevaron hasta la cueva y de allí regresaron hasta el pie de Quequeña, de donde bajaron otra vez a Yarabamba, y en el trayecto desmontaron a Herrera y lo hicieron hincar para fusilarlo, pero al tiempo de descargarle los rifles, un soldado, dijo: no lo matemos es inocente, no sabe nada; lo hicieron montar otra vez a la grupa y continuaron el camino dándole más planazos, que to hacían gritar.

Al hallarse frente a Buenavista donde se sintieron los gritos, salieron en defensa del citado Herrera, los mismos jóvenes que en Yarabamba desarmaron al soldado, dos de ellos con rifles y cinco con patos, y dispararon un tiro, tos chilenos le contestaron con dos, y se alejaron en el acto precipitadamente hacia Quequeña. En ese momento logro Herrera tirarse de la bestia al suelo y esconderse en las chilcas, favorecido por la oscuridad. Si bien salvo la vida, posteriormente perdió la vista como consecuencia de las heridas sufridas en la cabeza (según Juan Álvarez).

Los jóvenes marcharon entonces en persecución de tos chilenos, quienes llegaron a Quequeña y se refugiaron en el cuartel, en donde funcionaba una panadería, que pertenecía a doña Eulalia Gutiérrez, en cuyo lugar fueron victimados dos de tos tres soldados, pues uno de ellos logro salvar la vida al esconderse en el homo de dicha panadería.


Este hecho de persecución, es también relatado por, Retamoso, quien dice: "que el jueves 22 del presente me hallaba en la casa parroquial de Quequeña y sentí la detonación de cinco tiros vi el reloj y eran las ocho y cuarto de la noche; y un cuarto de hora después sentí más tiros.

En la mañana del 23, me avisaron varias personas que, de resultas de una reyerta entre varios jóvenes de Buenavista y el piquete de soldados chilenos, habían resultado dos de estos muertos y uno de los paisanos, cuyo cuerpo habían ocultado y dos heridos".

La población se hallaba en completo silencio, pues eran ya las nueve de la noche. No faltaría tal vez, uno que otro curioso de Quequeña, pero desarmado, y ni uno solo de Yarabamba.

El oficial que mandaba la fuerza araucana, no vio nada de lo sucedido; porque regreso del cerro hasta el otro día, es decir, el 23 vinieron de Arequipa un oficial y un cirujano chilenos, que se presentaron a ver a sus paisanos muertos, con cierta indiferencia y disimulo aparentes que parecía que no hubieron dado importancia al hecho. "No hay que admirarse", decían, "esto y mucho más sucede en la guerra". Mientras tanto, averiguaron con sigilo los nombres de los peruanos que atacaron a los chilenos y regresaron a esta ciudad en seguida, a dar informes de lo sucedido. (Según parece que este artículo fue escrito en la ciudad de Arequipa, por lo que dice a esta ciudad).

En Quequeña se dio sepultura a los cadáveres chilenos, al respecto Retamoso indica que el 23 le visitó don Cesáreo Alarcón y le pregunto si se les daría sepultura a los cadáveres chilenos, y le contestó que sí, pero que siendo grave el caso sería conveniente que la autoridad le pasara una nota, pues, él no podía proceder de oficio, y que el Padre, su Teniente se había ofrecido acompañarlos hasta el panteón. Más supo después que directamente del cuartel los llevaron a sepultar sin traerlos al templo como debieron hacerlo y llamar al señor ayudante, para que les rezara las exequias que se hicieron después. No han incurrido pues en la más leve falta ni el cura, ni el Teniente, pues de ninguna manera estaban obligados a ir al cuartel a hacerlos conducir al templo; operación que debieron haberla hecho los comisarios, por mandato del gobernador.

Y se creía concluido el asunto, cuando a las nueve de la mañana del sábado 24 (ambos relatos coinciden en la hora), de noviembre fue invadido el pueblo, en medio del horror y la angustia, por 50 soldados, mejor dicho, por 50 facinerosos a caballo, mandados por tres oficiales, que traían presos a 60 vecinos, que en el trayecto de Yarabamba a Quequeña se encontraron o en sus casas o trabajando en sus chacras; es entonces que antes de llegar a Quequeña, un soldado noto a una mujer en una chacra próxima y la persiguió en el acto y la violó a la vista de muchos, fue un hecho inmoral y escandaloso. Y al llegar a Quequeña los chilenos hicieron colocar en línea al pie del atrio del templo a sus prisioneros.

- Al respecto el cura Retamoso indica, que fueron varios vecinos sin especificar el número, que fueron puestos en hilera delante del atrio del templo.

Debe advertirse que el jefe chileno en Yarabamba saco de su bolsillo un papel y leyendo pregunto a don José Manuel Málaga ¿Conoce Ud. a Nicanor Rodríguez? - si lo conozco, contesto; ¿de dónde es? - de Buenavista - ¿dónde está? - no lo sé - ¿a Mariano Linares? - también lo conozco ¿de dónde es? de Buenavista, y ninguno de Yarabamba ni de Quequeña.

Instalados en la plaza, el jefe chileno hizo llamar al párroco. Al respecto el cura Retamoso dice: a poco rato fui llamado y me presenté y saludé a los oficiales. Entonces furioso el jefe y paseándose, - dijo: no se me escapa ni la iglesia, no quedará piedra sobre piedra; hemos venido a libertarios (¿i) y nos matan los soldados aún en las calles de Arequipa. Entonces don Mariano Avila, que estaba en el atrio, se entró a la iglesia de donde fue sacado por un soldado, a quien el oficial le dio la orden de darle un balazo si no se entregaba y fue puesto en línea junto a los demás, el cura le hizo presente que tres individuos eran de Sabandía y los demás inocentes, pero no recibió contestación. En seguida estiraron en el suelo a Mariano Oporto, que parecía esqueleto de tan flaco y lo flagelaron.

En el artículo "Los Mártires de Quequeña" dice: En seguida flagelaron a 20 individuos. Continua el relato Retamoso, entonces me dirigí a un oficial mayor de edad, pues él era el único que tenía canas y le dije poniendo la palma de mi mano derecha sobre el corazón: "Con la palabra de sacerdote aseguro a Ud. que todos son honrados e inocentes... " y no fui atendido; en el artículo "los Mártires de Quequeña" agrega...los autores de la muerte de los chilenos, según voz pública, son unos jóvenes de Buenavista y que la contestación del oficial fue esta: "conoceré su templo", al cual entraron los dos, diciendo el oficial a Retamoso, que el templo era "Muy Bonito".



- Sigue el relato de Retamoso, cuando interrogaron a Liborio Linares y empezaron a flagelarlo, lo cual habían repetido por segunda vez, me retire traspasado mi corazón de dolor. A eso de las doce fui llamado otra vez y conducido a la casa donde murieron los chilenos (En el artículo "Los mártires de Quequeña, indica que fue a eso de las once) y encontré allí a Don Juan de Dios Acosta, honrado y laborioso vecino de Quequeña, casado y con numerosa familia, huérfana y a la que sostenía con su trabajo, y que había sido juez de Paz y actualmente miembro del Concejo Municipal; a don Mariano Avila, arequipeño y vecino de Quequeña, cuñado del Presbítero don Jorge Benavides y que ha sido municipal varias a don Manuel B. Linares, honrado y ciudadano, vecino de Yarabamba, con nueve hijos, y varios pupilos DS, sobrinos suyos, a quienes amparaba y sostenía con su trabajo; a don Liborio Linares de Buenavista, joven honrado, recién casado y con dos hijos; a don Ángel Figueroa, honrado jornalero, casado y con cinco menores hijos que deja en la mendicidad y últimamente al buen joven Luciano Ruiz, que hacia solo tres días que llego de Tambo (en el artículo "los Mártires de Quequeña dice que hacia un día) y con sus jornales alimentaba a su anciana madre, estos últimos  también de Quequeña, a todos los cuales exhorté y absolví y en seguida fueron fusilados a bala . Según la sentencia del tribunal chileno de los ciudadanos elegidos, se sortearon a seis para 06 para fusilarlos.

En el artículo 'Los Mártires de Quequeña", además indica: Debe hacerse presente que el encargado de la ejecución de la pena, a estropeó a los desgraciados porque no se hincaron pronto para recibir la absolución.

 Al pobre Liborio Linares, lo flagelaron dos veces, y en la segunda lo hicieron con tal crueldad, que le reventaron los testículos, de suerte que no pudo caminar al suplicio.

Según lo que se ha conservado de generación en generación indican los pobladores que todos los condenados rogaban la Virgen de la Purísima para que los ayude; y que los oficiales chilenos no les permitieron ni siquiera un papel escrito a sus familias.

Los oficiales chilenos hicieron sus apuntaciones con lápiz, situándose al pie del molle que había en la plaza (actualmente ya no se le puede encontrar).

Retamoso dice: después flagelaron a diez y ocho o veinte ciudadanos, crueldad que no presencié.
Es de notoriedad pública que todos eran inocentes; que ninguno de ellos tuvo parte en la reyerta, y que tal vez aparezca culpable Liborio Linares, solo por haber sido hermano de Mariano, pon quien dice tuvo principio la cuestión.

Al respecto en el artículo "los Mártires..." dice: que nadie imagino siquiera, esta horrorosa tragedia porque los vecinos, reunidos en la plaza, eran completamente inocentes, pues ninguno tuvo parte en los sucesos de la noche del 22, habiéndose fugado los verdaderos culpables.

Retamoso dice: "a eso de la una (el artículo dice a las doce) se bajaron los chilenos a Buenavista, incendiaron las casas de don Andrés Barrera, de don Marcelino Linares, del anciano don José Arenas convaleciente de pleuresía; de doña Nazaria Oportus y de doña Gregoria Arenas, todos pobres y cargados de familia, sumida por consecuencia en la miseria, sin pan, sin ropa y sin cama".

Esta versión coincide completamente con la del artículo, que también estamos revisando.

Siguiendo con el análisis de los acontecimientos, vemos que mientras la mayor parte de la fuerza chilena cumplía en Buenavista, tan barbará y vergonzosa misión, once oficiales y pocos soldados, descendieron a Yarabamba y se ocuparon en degollar una ternera de don Simeón Valdivia, para rancho, y de robar muchas gallinas las que las trajeron a esta ciudad, demostrando una vez más sus acciones de pillaje.

En el patio y bajo la sombra de un molle de la casa de don Francisco Delgado, colocaron bancas y mesas, y en éstas, para cada oficial pusieron una gallina sancochada que devoraron, gozándose a la vez de las casas que ardían en Buenavista, como el feroz Nerón, lo cual hace recordar las siguientes líneas de la historia de Roma:

"Mira Nerón en Tarpeya, como la gran Roma ardía, niños y viejos dan gritos, y él de nada se dolía".
Después de las dos de la tarde, y de haber realizado tan "Heroica y famosa hazaña", digna de su gloria, los bárbaros chilenos regresaron muy alegres y satisfechos a esta población, a dar cuenta de su honroso cometido.

Esta es la relación sucinta, sencilla y fiel de la matanza de Quequeña, que hizo que abandonaran este pueblo las demás pobres gentes que lo habitaban y que el Honorable Concejo Provincial, interpretando el sentimiento público, hiciera las reclamaciones y protestas que eran convenientes en tan supremas y dolorosas circunstancias, que ojalá no se repitan, a lo largo de nuestra historia.

Un documento que sorprende y que llamaremos la versión chilena es el redactado por el ejército chileno, nos referimos a la sentencia del tribunal chileno, en donde irónicamente, son los chilenos los que resultan ser las víctimas, que siempre demostraron tener buena conducta, y que fueron atacados por una multitud de sesenta pobladores de Quequeña y Yarabamba (cosa que es completamente falso); a su vez indica los nombres de los autores principales de los sucesos ocurridos, estos fueron: Andrés Barreda, Mariano Linares, Federico Barreda, Nicanor Rodríguez, Andrés Herrera, Cleto Málaga, Casimiro Arenas, Luciano y Juan Arenas.

Incluso, dice que nadie salió en defensa de los soldados chilenos, ni las autoridades, ni el cura, ni los pobladores de Quequeña y Yarabamba, por lo que se les considera cómplices del atentado en contra de estos. Y que por haber tolerado que permaneciesen hasta la mañana del 24 en que llegaron los chilenos, se les acusa también de encubridores.

Indican que de todos los apresados se separaron a los ancianos y niños, porque dicen que no tenían la fuerza suficiente para contener a los agresores de los chilenos. Y de los que quedaron seleccionados se sortearon a seis, que fueron: Liborio Linares, Manuel B. Linares, Ángel Figueroa, Luciano Ruiz, Juan de Dios Acosta y José Mariano Ávila; quienes fueron sentenciados a la pena de muerte (siendo todos inocentes).

Don Florencio Linares de 90 años de edad , en pleno uso de sus sentidos . Descendiente de Mariano Linares y Liborio Linares Portugal. Fotografía de 1968


Siendo condenados también a la pena de muerte cuando fueran arrestados, debiendo habérseles oído por el tribunal y por supuesto que se arrasaría con sus propiedades, estos eran: Andrés Barreda, Mariano Linares, Federico Barreda, Nicanor Rodríguez, Andrés Herrera, Cleto Málaga, Pablo Málaga, Casimiro Arenas. Estos eran considerados los verdaderos autores de la muerte de los chilenos.

También este documento consigna los nombres de los pobladores que fueron sentenciados a sufrir la pena de 100 azotes, estos fueron: Máximo Villanueva, Juan Flores, Lino Flores, Félix Arenas, Martin Lira, Manuel Pantiga, Pablo Chacón, Mariano Linares, Mariano Quispe, Manuel Rivera, Mariano Oportus, Feliciano Zámudio, Juan Álvarez, José M. Málaga, Mateo Rosas, Mariano Arenas, Samuel Flores, Mariano Cornejo, Andrés Oportus y Mariano Villanueva.

Dicho documento está fechado el 24 de noviembre de 1883.

Finalmente aparece la certificación de haber dado cumplimiento a la sentencia, e indica que se arrasaron las propiedades de Andrés Barreda, Mariano Linares, Andrés Herrera y Juan Arenas, quienes eran todos culpables de la muerte de los chilenos, de los otros dice que no porque no tenían propiedades (pero en ningún momento indican que arrasaron con otras propiedades de gente completamente inocente.

Asimismo el Alcalde de Arequipa, A. de la Fuente, sorprendido por estos hechos ocurridos, y teniendo conocimiento del informe que envió el presbítero Emeterio Retamoso, religioso de Pocsi y que vivía en el pueblo de Quequeña, es que envía el 30 de noviembre de 1883, un oficio al comandante de las fuerzas chilenas, donde le hace una llamada de atención por los sucesos ocurridos en Quequeña; ya que dicho ejército había entrado en paz a la plaza de esta ciudad, y que en el acta de capitulación de Paucarpata, se garantizaba la vida, las propiedades y el honor de los ciudadanos, cosa que se ha consumado en Quequeña y otros hechos ajenos a los del 22 y que no están conforme con las garantías concedidas.

Según estos documentos, que nos trae la propia versión de los pobladores de Quequeña, se puede advertir, la ferocidad con la que fue tratada la población de Quequeña.

Asimismo, es por lo detallado de los hechos que tanto el informe del presbítero Emeterio Retamoso, y el articulo anónimo titulado "Los Mártires de Quequeña” (que por lo detallado parece que fue escrito por uno de los participantes directo de los hechos) nos sirven de fuente principal para reconstruir los hechos; pues entre ambos relatos existen similitudes, y en cierta forma se complementan.

Es así que llegamos a la conclusión que el ejército chileno llego a este territorio no solo por venganza, sino que perseguían infundir el miedo y el terror en la población.

Si los pobladores de Buenavista asesinaron a los soldados chilenos fue en defensa propia, ante los incesantes abusos que estos cometieron en contra del bienestar moral, de la propiedad privada, de la integridad física y del honor de los habitantes del lugar.

El Dr. Quiroz (3) muy acertadamente nos hace notar que para los historiadores chilenos - el caso de Gonzalo Bulnes, quien afirma que nada pasó en Arequipa durante la ocupación chilena, que hubo algunas riñas entre oficiales y el pueblo, generalmente de origen femenino que no merecen ocupar lugar en la historia, el asesinato de algunos soldados, lo cual tiene más bien carácter policial y que fueron severamente castigados, para éstos los hechos que sucedieron en Quequeña, son poca cosa.

Como se puede ver ésta fue una masacre cometida a una población que era completamente inocente, y que no se merecía este flagelo, que fue tan tremendo y que aun sus pobladores no pueden olvidar y cada 24 de noviembre, se realizan una serie de actos conmemorativos en memoria de los mártires que cayeron en tan ingrata fecha.

(1)Hemeroteca Municipal.
(2)Hemeroteca Municipal.
(3)Quiroz Paz Soldán " Un episodio de la historia"



Nota: Don Héctor Ballón Lozada, en su trabajo: " Arequipa y la guerra con Chile- 1879" (Talleres Gráficos de la Cooperativa El Pilar Arequipa 1979, Anexo Nro 4) publicó la siguiente "Canción Popular" de los tiempos de la entrada de los chilenos  a Arequipa. Como el trabajo indicado no señala la fuente de la que se tomó , el doctor Juan Guillermo Carpio Muñoz entrevistó  a don Héctor Ballón quien le dijo que la habia escuchado cantar  a unos agricultores  de Tiabaya, cuando era niño, posteriormente la publico en su obra TEXAO. 


Canción Popular

Ya han vuelto.
Unas panzonas, otras bribonas
y no tenemos nio calzones
ni alfajores.

Ya no canta el ruiseñor
ni reza el monseñor
no hay misa en los altares
ni guano enlos muladares.

Ya no hay trigo  en el granero,
ni mata el carnicero.
No hay papas pa' la olla
ni chicha para el guargüero.

Dicen que Prado toíta la plata 
se la llevó
para traer las balas  y la escopeta.
Pero, dicen que mal anda la cuenta
por culpa del cura Huerta
del diezmo y de la monta
de eso, nunca rinde cuenta
porque plata le ha entregado
a su hija y a la tuerta.

Ha dicho el oficial mensajero 
que apaguemos el bracero,
con la agua bendita que nos dejó
taita misionero.

Con agua bendita sí,
conagua bendita no.
Por qué mejor no lo pago yo
con el culo de Montero.
con el rabo de Montero, no.
con la agua bendita, sí.



Los Hechos

Aunque ni el inglés Sir Clements R. Markhan, en su "Guerra entre Perú y "Chile", ni mucho menos el historiador tacneño Jorge Basadre en su "Historia de la Republica" se detiene a examinar este episodio heroico de la "Historia Local" sin embargo, Tomas Caivano; Francisco Mostajo; Fausto Linares Málaga y José Luis Bedregal, han sido los más interesados en presentar el episodio.

El periodista poeta y folklorologo, Don Manuel Gallegos Sanz en "Yarabamba un Rincón de Belleza Desconcertante", trae también su parecer.

Por nuestra parte, ya en 1,968, nos ocupábamos de "Un Episodio de la Guerra con Chile", con motivo de las Bodas de Plata de la Villa de nuestros orígenes.

Según los documentos examinados, los husmeados en archivos de la parroquia de Quequeña y Arequipa, los recogidos de las bocas de pobladores que aun Vivían, y lo que ha mantenido la tradición precisa que:

lro. El Tribunal Militar Chileno, lo formaron El Coronel Rafael Vargas y los oficiales Ruiz, Marchand y Gabriel Álamos, como Secretario. José Luis Bedregal, indica que lo presidio el Tribunal Víctor Ruiz, y lo integraron los Coroneles Rafael Vargas; Gabriel Álamos, como vocales, haciendo de Secretario el Mayor Marchand.

2do. Que el proceso se debió a la provocación de sesenta personas de los distritos de Yarabamba y Quequeña, encabezados por los ciudadanos peruanos: Andrés Barreda, Mariano Linares, Federico Barreda, Casimiro Arenas, Nicanor Rodríguez, Andrés Herrera y Luciano Arenas, La tradición agrega a estos nombres los de Cleto Málaga y Juan Arenas además que las propiedades mandadas destruir y sus casas incendiar fueron las de los ciudadanos Juan Arenas, Andrés Herrera, Andrés Barreda y Mariano Linares, como se puede leer en Caivano, y comentarios de Mostajo y el cura de Pocsi.

3ro. Que es necesario hacer justicia con tres heroínas que tomaron parte en el asalto del Cuartel de los Chilenos. Ellas fueron Dona ZARAGOZA VELANDO - profesora de Quequeña y las damas yarabambinas LASTENIA VILLANUEVA y JUANA ARENAS, madre esta ultima de José Luis Bedregal Arenas autor de "Emociones de mi Tiempo", libro en el cual, se ha impreso paginas muy emotivas acerca de las escenas del acontecimiento. 

4to. Que el asalto del cuartel chileno se debió al abuso cometido por los araucanos contra campesinas indefensas, según lo confirma el cura de Pocsi, presbítero Emeterio Retamozo, en el informe que pasa al señor Alcalde de la Ciudad de Arequipa el 28 de noviembre de 1.883 y que se encuentra en los archivos del Municipio. Por tal informe se sabe que, de resultas de la reyerta del día anterior, fueron muertos dos soldados chilenos uno herido y un ciudadano peruano también muerto.

5to. Que hecho el reclutamiento de ciudadanos peruanos de aquellas vegas quedaron seleccionados veintiséis de los cuales fueron quinteados S E I S, para ser fusilados y VEINTE para ser flagelados.

6to. Que testigos presenciales que aun Vivían en 1.949 como fueron el señor Buenaventura Rodríguez dueño de la Casa Cuartel que ocuparon los chilenos, señora Paulina Linares de Gómez o señora Juana Arenas de Bedregal, señora Benita Málaga de Bernedo y la señorita Ángela Bernedo Linares, afirman que los FUSILADOS DEL DISTRITO DE YARABAMBA FUERON Don MANUEL BENITO LINARES PIMENTEL, Don LIBORIO LINARES, Don LUCIANO RUIZ PARIA y Don JUAN PONCE: pero otras fuentes nos demuestran que fueron fusilados también, Don ANGELO FIGUEROA, Don JUAN DE DIOS ACOSTA, Don JOSE MARIA AVILA.

7mo. Según la versión de Bedregal Arenas, los flagelados con CIEN AZOTES, fueron: Don José María Málaga profesor de Yarabamba y los ciudadanos peruanos de Yarabamba y Quequeña, Manuel Damián Linares, Máximo Villanueva, Juan Flores, Félix Arenas, Martin Lira; Manuel Pantigozo, Pablo Chacón, Mariano Quispe; Manuel Rivera, Mariano Oporto, Feliciano Zamudio, Juan Álvarez; Mateo Rosas, Mariano Arenas, Manuel Torres. Mariano Cornejo, Andrés Oporto, Mariano Villanueva, Florencio Barreda e Isaac Villanueva. De esta relación había que exceptuar a Don MANUEL DAMIAN LINARES, que a más de ser flagelado fue fusilado, Gallegos Sanz, no considera a Florencio Barreda a Don Isaac Villanueva, Caivano nos da la relación al parecer precisa.

8vo. Tanto Caivano como, el doctor Fausto Linares, coinciden en señalar que la sentencia indica:
Que se dará pena de muerte a los ciudadanos peruanos LIBORIO LINARES, MANUEL BENITO LINARES, ANGEL FIGUEROA, LUCIANO RUIZ, JUAN DE DIOS ACOSTA, y JOSÉ MARIANO ÁVILA, los que serán fusilados en el mismo sitio en que fueron ultimados los soldados chilenos.

A sufrir cien azotes a los ciudadanos peruanos: Máximo Villanueva, Juan Flores, Lino Flores, Félix Arenas, Martin Lira, Manuel Pantiga (sic. Pantigoso), Pablo Chacón, Mariano Linares, Mariano Quispe, Manuel Rivera, Mariano Oportus (sic. Oporto), Feliciano Zamudio; Juan Álvarez, JOSE MARÍA MÁLAGA, Mateo Rosas, Mariano Arenas, Samuel Flores. Mariano Cornejo, Andrés Oportus (sic. Oporto) y Mariano Villanueva.

Que se arrasaran las propiedades de los ciudadanos peruanos: Andrés Barreda, Mariano Linares, Andrés Herrera, Juan Arenas: debiendo oírseles por el Tribunal cuando fuesen aprendidos, destruyéndose desde sus bienes (j!) Arequipa, noviembre 24 de 1.883.

9no. Que el periódico "EL MERCURIO" de Valparaíso (Chile, de 10 de diciembre de 1.883, trascribe la Sentencia del Tribunal Militar Chileno", lo que confirma los datos de Caivano y Linares Málaga.

10mo.- Que en los distritos de Yarabamba y Quequeña, las calles, las plazas, las escuelas los centros educativos deben llevar los nombres de los héroes y mártires, como justo homenaje a su entrega en bien de la Patria.

1 l mo. Que las partidas de defunción de los fusilados en la Plaza Pública de Quequeña y que obran en la Parroquia de aquel distrito deberán pasar al Archivo Departamental el Archivo Arzobispal o quizás al Museo Histórico Municipal Departamental de Arequipa para que sean consultadas por los historiadores, investigadores y estudiosos de la historia.


12do. Que se han levantado monumentos a los mártires en ambos distritos, gracias al aporte generoso de sus hijos; en el caso de Yarabamba, al Comité que presidio el doctor Arturo Lira Linares y del que fui Vice Presidente ( Eloy Linares Málaga) ; y en Quequeña, gracias a la labor de sus pobladores, que con diversas actividades consiguieron su objetivo. Ambos temas de monumentos de carácter abstracto unas tijeras, una mano: segundo cerebro según Ámbar Ponce: simbolizan la entrega en bien de la Patria. Ahora en la Región Arequipa.

13ro.- Que deben las escuelas, colegios y centros educativos, organizar al cumplir los 200 años de la invasión chilena, actividades a lo largo del año en esas localidades colocarse en el Calendario Cívico de la DREA (Dirección Regional de Educación) y en las universidades la conmemoración anual del acontecimiento.




14to.- Que el Concejo Provincial como representante del pueblo debe colocar los nombres de los mártires en plazas y calles de la ciudad, para recordarlos permanentemente, y acordar para el 24 de noviembre de 2083, un programa especial también a lo largo de los años "DATOS FIDEDIGNOS DE SUMO INTERES EN LAS PARTIDAS DE DEFUNCION"






La cordialidad del Rvdo. Padre Joaquín Malia, Rector del Seminario, nos permitió revisar datos muy valiosos relacionados especialmente con las partidas de defunción y nacimiento de los fusilados.
Así, en las paginas 150; 151 del libro número 3 de Defunciones, que va de 1.880 a 1.885 encontramos lo siguiente:


1. - JUAN DE DIOS ACOSTA RODRÍGUEZ.
"Ante mí, el Cura propio de la Sta. Iglesia Vice Parroquia de la Purísima Concepción a los 25 días, del mes de noviembre del año de 1.883 se presentó Don Anselmo Valdivia, vecino de Quequeña, participando el fallecimiento de Juan de Dios Acosta, hijo legítimo de Narciso Acosta y de Ambrosia Rodríguez natural, de Quequeña, residente en Quequeña, de edad de 46 años, raza blanca, estado civil casado, profesión agricultor, muerto fusilado por los chilenos. Recibió solamente la absolución. No hizo testamento. De todo lo cual certifico en el lugar y fecha indica- dos, habiendo sido testigos D. Blas Salas y D. Castor Cornejo; firmado Emeterio Retamoso Párroco el Cura que los bautizo, fue Lucas Málaga; Emeterio Retamoso indica que este el fusilado era hombre honrado, que lleg6 a ser Juez de Paz y a su muerte alcanzaba más de los cincuenta años.



2. ANGELO FIGUEROA MÁLAGA
El texto literal dice: Ante mí el Cura propio de la Santa Iglesia Vice Parroquia de la Purísima Concepción de Quequeña, a los 25 día s del mes de noviembre de 1883 se presentó D. Anselmo Valdivia, vecino de Quequeña, participando el fallecimiento de ANGELO FIGUEROA, hijo legítimo de Gregorio Figueroa y de María Málaga natural de Quequeña, residente en Quequeña, de edad treinta años, raza blanca, estado civil casado, profesión jornalero, muerto fusilado por los chilenos. Recibió solamente la absolución, no hizo testamento, De todo lo cual certifico en el lugar y fecha indicados, habiendo sido testigos D. Mariano R. Segura y D. Blas Salas firma Emeterio Retamoso.


NOTA: Este entierro se hizo de caridad.
El fusilado había nacido el 2 de octubre de 1849, fue bautizado por el padre Pablo Antonio Málaga, un año antes de ser fusilado se casó con Dona María Escapa en 1882, antes de su muerte apenas alcanza los treinta y dos años. Según la versión del párroco, se trata de un honrado trabajador que deja cinco menores hijos en la mendicidad.



3. LIBORIO LINARES PORTUGAL
Por el texto nos informamos. Que dice Ante mí el teniente de Cura de la Sta. Iglesia Vice Parroquia de la Santísima Concepción de Quequeña, a los 25 días del mes de noviembre del año 1 883, se presentó Doña Bonifacia Villanueva, vecina de Buena Vista, participando el fallecimiento de Liborio Linares, hijo legítimo de Marcelino Linares y de Rafaela Portugal natural de Buena Vista residente en Buena Vista de edad treinta y cuatro años raza blanca, estado civil casado, profesión agricultor muerto fusilado por los chilenos. Recibió sola mente la absolución, no hizo testamento; lugar y fecha indicados testigos indicados D. Mariano R. Segura y Blas de Salas. No firmo Dona Bonifacio Villanueva por no saber. Fray Nicolás Paredes.

Se sabe que había nacido en 1,849 y se casó en 1,882 con Bonifacio Villanueva un año antes de su fusilamiento a la edad de treinta y cuatro años. El Cura del Pueblo, certifica que fue flagelado como hicieron antes con María Oporto, al que estiraron en suelo para azotarlo con el terrible flagro; expresa que Linares, era hombre honrado que estaba recién casado, dejaba dos hijos. 




4. LUCIANO RUIZ PARIA.
Dice así Ante mí el Cura propio de la Sta. Iglesia Parroquia de la Santísima Concepción de Quequeña, a los 25 días del mes de noviembre de 1,883, se presentó Dona Eulalia Paria, vecina de Yarabamba participa el fallecimiento de Luciano Ruiz Paria, hijo legítimo de Pio Ruiz y de Eulalia Paria natural de Yarabamba. Reside en Yarabamba de edad 28 años, raza india, estado civil soltero, profesión jornalero muerto fusilado por los chilenos. No pudo recibir más que la absolución. No hizo testamento, de lo que certifico, lugar y fecha indicados, habiendo sido testigos D. Mariano R. Segura y Don Blas Salas; Emeterio Retamoso (cura) NOTA: Este entierro, hizo de caridad".

Para algunos Ruiz Paria, era del Valle de Tambo el Padre Malea cree que es de Quequeña, pero la partida de defunción repite hacían tres días que llego de Tambo y que con sus jornales alimentaba a su anciana madre "Este fue el Benjamín de los Fusilados no alcanzaba los 28 años".



5. MANUEL BENITO LINARES ARENAS.
La Partida 538 dice a la letra lo siguiente: "Ante mí el cura propio de la Sta. Iglesia vice Parroquia de la Santísima Concepción de Quequeña, a los 25 días del mes de noviembre de 1.883, se presentó Don Manuel Segundo Linares, vecino de Yarabamba, participando el fallecimiento de MANUEL BENITO LINARES, hijo legítimo de Lucas Linares y de Polonia Arenas natural de Yarabamba, residente en Yarabamba de edad cincuenta y cuatro años, raza blanca, estado civil casado, de profesión agricultor, Muerto fusilado por los chilenos. Se le dio absolución, no hizo testamento de lo cual certifico en el lugar y fecha indicados, habiendo sido testigos Don Mariano R Segura y Don Blas Salas. Firma do por el Párroco Emeterio Retamoso".

Se sabe que Manuel Benito Linares Arenas, nació el 13 de marzo de 1829, habiéndose casado el 28 de febrero de 1852, a los veintitrés anos de edad, con María Ángela Rodríguez, y de este matrimonio nacieron nueve hijos, la tradición atribuye a él, la mayor valentía, aunque según el Cura de la Vice Parroquia, fue Mariano Linares, y no Benito la descripción del sacerdote, dice El jueves 22, me encontraba en la Casa Parroquial y sentí la detonación de cinco tiros, vi el reloj y eran las 8.15 p. m. Un cuarto de hora después sentí mas tiros.

En la mañana del 23, me avisaron varias personas que de resultas de una reyerta entre varios jóvenes vecinos del pago de Buena Vista, y el Piquete de soldados chilenos, habían resultado dos de estos, muertos y uno de los paisanos, cuyos cuerpos habían ocultado, y dos heridos, en positiva ni el Pueblo de Yarabamba ni el de Quequeña, habían tornado parte en este lamentable suceso, y que el Oficial chileno no lo presencio por haber ido de convite a "El Cerro", Anexo hoy del Distrito de Yarabamba distante de Quequeña, donde estaba el cuartel una legua y de donde regreso el Oficial al otro día . Que ya de noche pasaba por Yarabamba un soldado chileno a quien Mariano Manuel Linares, le dijo que le devolviera un reloj que días antes le había quitado, que el soldado quiso hacer uso de su arma y Linares se la quitó.

Que el día 23, fueron dos oficiales chilenos desde la ciudad de Arequipa, a informarse de lo sucedido. El sábado 24, a las nueve a. m. llego un destacamento chileno desde Arequipa luego, fue llamado el Cura Retamoso; delante del templo, fueron reunidos cientos de honrados ciudadanos a quienes se les hicieron formar en hilera. Habían sido reclutados por la lleva desde La Banda en Yarabamba hasta Quequeña.




6. MARIANO AVILA.
Se puede leer lo que sigue "Ante mí, el Cura propio de la Santa Iglesia Vice Parroquia, de la Santísima Concepción de Quequeña a los 25 días del mes de noviembre de 1,883, se presentó Don José Benavides, vecino de Quequeña, participando el fallecimiento de Mariano Ávila, hijo legítimo de Matías Ávila y de María Benavides, natural de Arequipa, residente en Quequeña, de cuarenta y tres años de edad, raza blanca, estado civil casado profesión agro cultor, muerto fusilado por los chilenos, no pudo recibir más que la absolución, no hizo testamento, fecha y lugar el mismo, testigos Don Mariano R. Segura y Don Blas Salas (Cura). Emeterio Retamoso.El Párroco de Pocsi, dice de Ávila, que fue Autoridad Municipal, en varias oportunidades, cuñado de un sacerdote Jorge Benavides se dice además de el quien quiso refugiarse en el Templo, de donde fue sacado por los chilenos para formar la fila de los que morirían fusilados por ello no fuera 5 sino 6.





Se sabe que, sin las exequias de estilo, fueron enterrados los seis, al ingresar al Cementerio de Quequeña, y sobre ellos, se sembró un sauce llorón.

Por último, se sabe del oficio al Alcalde y Prefectura Accidental de Arequipa, al Coronel y Comandante en Jefe del Ejército de ocupación, el 30 de noviembre de 1.883, al que recuerda el tratado de Paucarpata, de respetar vidas, propiedades y honor, que fueron violados. Allí, las frases de Carlos María Muñiz cuando dice :

"Es imposible que nuestra pluma pueda dar colorido a aquel cuadro de injusticia, sangre, incendio y desolación, nuestro estilo pobre e incorrecto no podría describir ni una sombra de la realidad".


A las generaciones jóvenes de la localidad, de la ciudad y del país, debemos emularlas siempre a trabajar más a preparamos mejor, a sacar a nuestro país del subdesarrollo para que las sorpresas no nos destrocen, bástenos citar lo escrito en una de sus tantas y tan enjundiosas obras, del Dr. Jorge Basadre, cuando afirma "Los chilenos se apoderaron de las rentas del Municipio que servirían para la educación, se llevaron leones, lebreles y otras estatuas de los paseos públicos de Lima, así como los, cánones de la fortaleza del Callao; saquearon diversos establecimientos públicos privados entre ellos ... la Biblioteca Nacional, la Universidad de San Marcos, la Escuela de Ingenieros, la Escuela Militar, la Escuela de Artes y Oficios, el Jardín Botánico, la Fábrica de Pólvora, etc.. y en forma exorbitante, imponían cupos de guerra, bajo la amenaza de arrasar poblaciones indefensas, como en el presente caso.

No esperemos como antes que el águila nos destroce solo la parte física, sino nuestra unidad inteligente que debe permanecer alerta, para con la misma pasión de nuestros mayores, defendernos". Alli tenemos un ejemplo digno de imitar, y allí las frases del poeta Bedregal, para el acontecimiento.

"Los padres, cual patriarcas de alguna tierra antigua se rodean de nietos en los zaguanes viejos".

A contarles la historia de los tiempos añejos.
En donde se han forjado tantas generaciones.
Los Barreda, Rodríguez, los Linares y Arenas.
Los Muñoz, Olivares, los Málaga, Villanueva y Rivera. 
Son excelsos doctos y sacerdotes.

Y más adelante dice el poeta:

Esta es la Tierra Santa de ensueños y aventuras.
Que inculca cual leona, a sus tiernos cachorros.
El amor a la Patria, por encima de todo:

Epónima y rebelde ama los heroísmos:
No le importan dolores, martirios, sacrificios.
Cuando lo que defiende es vida y dignidad.


Gloria Armendariz, José Bedregal "Quequeña".




El 26 de setiembre de 1984, por la Ley n° 24308 se les declara Héroes Nacionales.


DECLARACION DE HEROES NACIONALES, Ley 24308

Por cuanto:

El congreso ha dado la Ley siguiente:

Artículo 1º.- Declárese “Héroes Nacionales” a los ciudadanos: Liborio Linares, Manuel Benito Linares, Angel Figueroa, Luciano Ruiz, Juan de Dios Acosta y José Mariano Avila, quienes ofrendaron valerosamente sus vidas defendiendo el honor y la dignidad de la Patria en horas cruciales de nuestra historia.

Artículo 2º.- Declárese “Poblaciones Mártires” a Yarabamba y Quequeña, distritos de la Provincia de Arequipa en el departamento del mismo nombre.

Articulo 3º.- Denomínese “Alameda de los Héroes de Yarabamba y quequeña”, al trayecto de la carretera que une a los distritos en mención.

Articulo 4º.- Autorizase al Poder ejecutivo para emitir una estampilla postal en homenaje a la inmolación de los “Héroes de Yarabamba y Quequeña y destínese lo recaudado al mejoramiento de la Alameda señalada en el Artículo anterior.

Artículo 5º.- Declárese día cívico laborable en la provincia de Arequipa el 24 de Noviembre de cada año en conmemoración al heroico sacrificio de los Héroes de Yarabamba y quequeña.

Artículo 6º.- Encárguese al Ministerio de Educación la celebración a nivel nacional de la efemérides correspondiente en todos los planteles educativos.

Artículo 7º.- Esta Ley rige a partir del día siguiente de su publicación.

Comuníquese al Presidente de la República para su promulgación.
Casa del Congreso en Lima a los 26 días del mes de Septiembre de mil novecientos ochenta y cuatro.

Manuel Ulloa Elías.- Presidente del Senado
Elías Mendoza H. Presidente de la Cámara de Diputados.




Fuente:

-  Historia General de Arequipa. " Máximo Neira Avendaño, Guillermo Galdos Rodríguez, Juan         Guillermo Carpio Muñoz, Alejandro Málaga Medina, Eusebio Quiroz Paz Soldan".

-  Gloria Armendariz, José Bedregal "Quequeña".

-  Eloy Linares Málaga, "Memorias de Eloy Linares Málaga", Tomo I ,  Yarabamba Arequipa.

- TEXAO, Juan Guillermo Carpio Muñoz.

-  Artemio Peraltilla Diaz.

-  Quiroz Paz Soldán " Un episodio de la ocupación chilena de Arequipa los sucesos de Yarabamba y    Quequeña, en noviembre de 1883".