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Recordando a "La Ranchería"


Un lugar muy especial para los arequipeños que recordamos nostálgicamente la Arequipa que se nos fue, es sin duda el barrio de La Ranchería, pero ¿De dónde proviene este peculiar nombre? muchas veces se lo habrán preguntado, y los más jóvenes inclusive es la primera vez que la leen, pues bien en este artículo pasamos a responderles. 

 Arequipa, se había fundado en terrenos de cultivo Yarabaya, pero existían aún chozas de aborígenes que no habían reducido a poblar el sector urbano preincaico de la “lloclla”, sino que su preferencia estuvo por vivir cerca de la parcela que sembraban. Al delinearse el damero citadino estas “chugllas” ocupaban parte de las manzanas. No hubo mucha diligencia de fundadores en cercar sus solares, como lo había dispuesto el Gobernador Pizarro, y menos aún al ser asesinado en 1541, con lo que se inició la guerra civil entre pizarristas y almagristas. Arequipa era pizarrista a consecuencia de que todos los vecinos recibieron títulos de encomienda de don Francisco. 

Muchos de ellos vinieron acompañando al gobernador cuando quiso fundar el poblado de 1539 y no se cumplió su caro anhelo por la oferta que se supone, le hizo apresurar su retorno al Cusco, donde era la situación muy delicada. Gonzalo Pizarro, por su parte se hizo reconocer como gobernador y el 28 de octubre de 1544, ante la Audiencia de Lima y el 19 de enero de 1546 vencía en Añaquito al Virrey Blasco Nuñez Vela. Desde entonces dominaría en el virreinato peruano hasta que el gobernador Pedro de la Gasca lo venció en Jaquijahuana en abril de 1548. En ese lapso “todo anduvo revuelto” y hasta el escribano del Cabildo Alonso de Luque salió a la guerra, designándose en tanto para suplirlo a Antonio de Huete, en marzo de 1546 (AMA, LAC. Nro 01. Fs. 11). 

No se atribuya todo a la caótica situación política de esos años, sino también a la decidia de los pobladores, que ni siquiera cercaban sus solares. En el primer semestre de 1546, el Ayuntamiento mandó a pregonar que “los Ranchos y bujíos de esta ciudad pasasen a donde señale el corregidor” (AMA. Ibidem. Fs. 14 ver tb.14, v). 

El 5 de junio de 1546 se concretó el lugar donde serían trasladados los ranchitos indígenas, así: “ E luego el señor Teniente señalo para sitio de las Rancherías de indios e yanaconas que tienen mandatos quitar de las huertas, encima de la postrera acequia, camino de Chiguata”. (AMA, Ibidem, Fs18). 

El acuerdo siguiente es del 9 de junio del mismo año, según el documento siguiente: (“Al margen : sobre que las Rancherías se han quitado de las huertas y que algunas eran casas de tejas y que estas se arrienden”). Texto : “ E luego sus mercedes dijeron que por cuanto las Rancherías que están en las huertas sean quitadas e que hay algunas que están hechas casas de tejas e otras de paja” (Fs. 18 vta).

AMA: Archivo Municipal de Arequipa. 
Guillermo Galdos Rodríguez La República. 




Como bien nos muestra el artículo anterior del notable historiador arequipeño Galdos Rodríguez, La Ranchería fue el lugar donde los españoles en un inicio encontraron y condujeron a la población nativa , convirtiéndola en suburbio, los extramuros de una ciudad española nueva, donde ubicaron a los mitmaes, yanaconas y artesanos indígenas libres que por no ser españoles no se les permitía vivir en la ciudad. Las reducciones de indios de la ciudad de Arequipa ya para el siglo XVI estuvieron ubicadas en San Lázaro, San Jerónimo, (ubicada al extremo de la ciudad de Arequipa, que estaría posiblemente ubicada en la parte de la ciudad que hoy se llama Puente Fierro y Chullo) y la denominada simplemente de La Ranchería que es la que estamos narrando. 

 A medida que la población nativa se mezcló con otras castas vivió como ellas, en casas de sillar y tejas, por lo general olvidando sus raíces ancestrales, y creyéndose tan blanca como el rey de España, y hablando desdeñosamente de los cholos. Las propiedades de la ranchería pasaron paulatinamente de mestizos a españoles, a quienes no les agradaba el nombre de su barrio y por eso en el siglo XVIII, lo rebautizaron como “Callejón de la Calula”. Mas, el resto de los habitantes arequipeños preferían el nombre de la Ranchería. En el siglo XIX , siglo marcado por la independencia y lucha caudillista el nombre de La Ranchería aparece como uno lugares donde los mestizos arequipeños emergen en contraposición a los mestizos rurales, La Ranchería se convierte en el lugar donde la gente humilde y artesanos empiezan a expandir la ciudad, así como el lugar donde llegaban los migrantes de la sierra, allí Vivian en construcciones precarias . 

Los arrieros igualmente se avecindaban allí temporalmente, con sus recuas de mulas, para vender sus productos en la ciudad, convirtiéndola también en una especie de Tambo. En varios pasajes de las revoluciones del Deán Valdivia se menciona a la Ranchería, en donde ya para ese tiempo era conocida la calle que lo dividía, esta primigenia calle, ya para el año 1908 cambió de nombre por el de “Octavio Muñoz Najar”, en aquel tiempo alcalde de la ciudad. 


En su memoria de la administración local de ese año, dio cuenta de esta decisión, que bien podía ser interpretada de un acto de vanidad, si no hubiera contado con la aprobación del Concejo Municipal. El doctor Juan Guillermo Carpio Muñoz refiriéndose a este inusual hecho dice que a pesar del cambio de nombre el pueblo liberal siguió llamándola La Ranchería. Esto tiene una explicación ya que los hermanos Muñoz Najar fueron destacados representantes del conservadurismo en Arequipa y movilizaron todas sus fuerzas contra el partido liberal y pese a que Octavio Muñoz Najar arregló la calle e hizo muchas mejoras a la ciudad, la división política de Arequipa contribuyo a que el sector liberal de la población no viera con buenos ojos que una calle lleve el nombre de un conservador, pero aun así perdura hasta nuestros días.

En el deporte cabe señalar que el  FBC Aurora, nació el 25 de diciembre de 1916 y su primera sede se ubicó en el desaparecido barrio de La Ranchería, hoy conocido como Urbanización Municipal, frente al Hospital Goyeneche, en el Cercado de Arequipa.  Con el paso de los años, se trasladó a la calle Beaterio 118, en el populoso barrio de la Antiquilla en Yanahuara, a la vera del río Chili, este lugar en el cual hoy permanece el conjunto Oro y Negro se ha identificado históricamente. 


 El 30 de agosto de 1933 el club de fútbol “Atlético Bolívar” fue fundado en el céntrico barrio de la “Ranchería” (hoy calle Octavio Muñoz Najar), siendo su primer presidente Francisco Cuba Paredes y actual Roberto Pinto Roldán. 

Merece destacar el trabajo dirigencial de Luis Manrique, José Arce, Manuel Calderón, Ernesto Málaga, Arturo Gallegos, Oscar Chávez, Félix Torres, Roberto Sánchez Zúñiga, entre otros. 

Destacaron jugadores como Rufo Fernández, José Aragón, Rodolfo y Juan Bustos, Jaime Puma, Mario Ávila, Segundo Cervantes, Jorge Chirinos, entre otros. También tuvo su equipo de basquetbol, En damas destacaron, Morayma Carpio, Leonor Giraldi, María Herrera, Charo Rodríguez; y en varones, Raúl Chicata, Jorge López, José Sardá, Enrique Núñez, Orlando Aguilar, entre otros. 


Ya bien entrado el siglo XX lo poco que quedaba del recuerdo del Tambo de la Rancharía desapareció y actualmente la calle Octavio Muñoz Najar parte desde el parque 15 de agosto hasta la calle Goyeneche, y es donde se han organizado en mayoría galerías de artículos de cómputo y de reparación de computadoras, así que cuando vaya por algún motivo a visitar esa zona recuerde que La Ranchería estuvo allí y que es parte de la silenciosa historia de las calles y barrios de Arequipa.


Los Mártires de Quequeña y Yarabamba (Verdad Histórica)


Muy cerca del Ande, hay una vega esmeraldina, que va serpenteando lentamente desde "El Lavadero", en los confines del Distrito de Socabaya hasta "El Calvario". En el antiguo pueblo de los Puluhuayas, allí cerca de Huatalaca o Huactalacta de Pocsi.

En esta comarca tranquila, hacia el sur de la ciudad de Arequipa se ubican las villas Yarabamba y Quequeña cuna de los hombres ilustres que han dado brillo al país en el extranjero, y, sobre todo, allí se escribió una de las páginas más relevantes de protesta contra la invasión araucana.

Fueron testigos los pueblos de Chevarria, El Cerro, Postrerrio. Quichinihuaya, Sogay; Buena Vista, Yarabamba y Quequeña de cómo se talaron sus campos, se incendiaron sus casas, se violaron, a pobladoras indefensas, se azotaron a los que protestaban y se fusilaron a inocentes.


Fue un día bañado de sol interrumpido por negros nubarrones al agonizar del año 1883, en la plaza pública de Quequeña, Fue justamente cuando nada tenía que hacer por estos sotos el grupo chileno, pues se había firmado el "Tratado de Ancón". Sin embargo, siguió el reclutamiento de casa por casa, para formar su batallón "Pocsi".

La tranquilidad del hombre del campo fue interrumpida por un batallón que llegaba hasta estos pueblos heroicos. Que, defendiendo sus propiedades, no soportaron el atropello, cuando dieron muerte a soldados mapochinos, La reacción fue tremenda y ha quedado escrita en las páginas negras de la historia por su torpeza y han elevado a los mártires en el bronce. Allí se ha levantado la oriflamática antorcha de la dignidad nacional, allí sigue flameando como ejemplo para las generaciones futuras. (Eloy Linares Málaga).



Los pobladores de Quequeña, fueron valientes al soportar la serie de abusos cometidos por los chilenos, pero esto tuvo sus límites, lo que desemboco en la tragedia ocurrida el 24 de noviembre de 1883, que fue una acción heroica por parte del pueblo de Quequeña y cobarde y vil por el lado del ejército chileno.

Las fuentes más confiables que se posee sobre estos sucesos ocurridos en Quequeña, son las siguientes:

- La Sentencia del Tribunal Militar Chileno, publicada en el Mercurio de Valparaíso del 10 de diciembre de 1883 (Chile).

-El informe del señor Cura de Pocsi, el Presbítero Emeterio Retamoso; publicado en Bolsa, el 28 de noviembre de 1883.

- El artículo "Los Mártires de Quequeña" publicado en el periódico La Bolsa el 5 de diciembre de 1885.

- El Oficio del Alcalde de Arequipa, del 30 de noviembre de 1883.

Nota: Estos documentos han sido consignados en la obra de Carlos María Muñiz, publicado en "Historia de la Guerra de América entre Chile, Perú y Bolivia, Vol. III.

Al respecto según las fuentes consultadas, los hechos ocurrieron de la siguiente manera: (cabe señalar que realizamos un cotejo de fuentes).

- Según el artículo "Los Mártires de Quequeña"; que dice... El día que los chilenos entraron a esta capital (29 de octubre) de Pocsi bajaron a Quequeña un paisano y un soldado de ese ejército en busca de ganado.

Siguiendo su viaje a Arequipa y en el transito descaminaron a cuantos encontraron, entre ellos a Mariano Linares, a quien el soldado le quito un reloj que llevaba.

Días después salió para Pocsi un oficial llamado Ramón Villonta, con dos soldados, un sargento y dos capataces a los que se agregaron un sargento que había desertado de Arequipa y fue tomado en Pocsi. Esta comisión tenía por objeto reunir armas. Fue un día para Piaca y otro para Polobaya, habiendo regresado a Pocsi en la noche, embriagados y dando fuego a la población. En dichos pueblos cometieron robos, violaciones de mujeres y todo género de brutalidades. En Polobaya, hubieron de matarse entre ellos, si el ascendiente del Teniente Gobernador Don Cipriano Gallegos no tos contiene. A éste le aseguro el soldado Juan Fernández, que había hecho ya veinte muertes y que tenía placer en contemplar los visajes de sus víctimas. Cuando tos paisanos lo encontraron después muerto en Quequeña, exclamaron, "la pagó”.

El 21 de Noviembre de 1883 descendió dicha comisión a Quequeña y al otro día se fue el oficial al cerro de Yarabamba a visitar a una mujer; al respecto el Cura de Pocsi Emeterio Retamoso, dice, que dicho oficial fue al cerro de Yarabamba a un convite. Pero a pesar de esta pequeña diferencia, ambas versiones coinciden en señalar que el oficial chileno, se encontraba ausente.

Muy tarde bajo también a Yarabamba el soldado Juan Fernández, el mismo que el 30 de octubre anterior, quito el reloj a Mariano Linares en la pampa de Machaguay, y entro a beber chicha en una picantería, que según la tradición se llamaba "El Mollecito", con ira insana. Después de las oraciones, quiso impedir que esa pobre mujer se fuera a su casa y luchaba con ella para llevarla a Quequeña y aún le quiso dar un balazo.

Restos de lo que fue la picantería  "El Mollecito", de doña Mariquita Guillén. 1968


A poca distancia observaban esto Mariano Linares y dos amigos suyos, a quienes el chileno dijo: Alto quien vive"; "La patria", le contestaron; que gente, ásanos". Entonces se fueron de voces, y Linares le reconvino por el robo del reloj. El soldado se insolentó y quiso hacer uso de sus armas, las que dicho Linares le quitó, consistente en un sable y un rifle.

Al respecto el Cura Retamoso dice, que, según pasiones recogidas de tos vecinos, la riña fue por el que el chileno le robara a Mariano Linares, el cual le devolviera, por tal hecho se desarmó; otros indican que fue por una mujer a la que el chileno quería violar.  Pero vemos que en cierta forma existe coincidencia entre ambas versiones.

El soldado desarmado se dirigió a Quequeña, de donde salieron dos compañeros suyos con dirección Yarabamba (coincide con Retamoso). Entre ambos pueblos hay un caserío llamado Buenavista y allí encontraron en su casa al joven Andrés Herrera, tejiendo un sombrero de chito. Con engaños lo persuadieron a que fuera con ellos y lo echaron a la grupa, siguiendo su marcha para Yarabamba. Le exigieron después, que les dijera quien desarmo al soldado chileno, a lo que le contestó, que nada sabía, por lo que un soldado le dio sablazos destrozándole el sombrero y haciéndole seis heridas en la cabeza, lastimándole el hombro izquierdo y la mano derecha. Así lo llevaron hasta la cueva y de allí regresaron hasta el pie de Quequeña, de donde bajaron otra vez a Yarabamba, y en el trayecto desmontaron a Herrera y lo hicieron hincar para fusilarlo, pero al tiempo de descargarle los rifles, un soldado, dijo: no lo matemos es inocente, no sabe nada; lo hicieron montar otra vez a la grupa y continuaron el camino dándole más planazos, que to hacían gritar.

Al hallarse frente a Buenavista donde se sintieron los gritos, salieron en defensa del citado Herrera, los mismos jóvenes que en Yarabamba desarmaron al soldado, dos de ellos con rifles y cinco con patos, y dispararon un tiro, tos chilenos le contestaron con dos, y se alejaron en el acto precipitadamente hacia Quequeña. En ese momento logro Herrera tirarse de la bestia al suelo y esconderse en las chilcas, favorecido por la oscuridad. Si bien salvo la vida, posteriormente perdió la vista como consecuencia de las heridas sufridas en la cabeza (según Juan Álvarez).

Los jóvenes marcharon entonces en persecución de tos chilenos, quienes llegaron a Quequeña y se refugiaron en el cuartel, en donde funcionaba una panadería, que pertenecía a doña Eulalia Gutiérrez, en cuyo lugar fueron victimados dos de tos tres soldados, pues uno de ellos logro salvar la vida al esconderse en el homo de dicha panadería.


Este hecho de persecución, es también relatado por, Retamoso, quien dice: "que el jueves 22 del presente me hallaba en la casa parroquial de Quequeña y sentí la detonación de cinco tiros vi el reloj y eran las ocho y cuarto de la noche; y un cuarto de hora después sentí más tiros.

En la mañana del 23, me avisaron varias personas que, de resultas de una reyerta entre varios jóvenes de Buenavista y el piquete de soldados chilenos, habían resultado dos de estos muertos y uno de los paisanos, cuyo cuerpo habían ocultado y dos heridos".

La población se hallaba en completo silencio, pues eran ya las nueve de la noche. No faltaría tal vez, uno que otro curioso de Quequeña, pero desarmado, y ni uno solo de Yarabamba.

El oficial que mandaba la fuerza araucana, no vio nada de lo sucedido; porque regreso del cerro hasta el otro día, es decir, el 23 vinieron de Arequipa un oficial y un cirujano chilenos, que se presentaron a ver a sus paisanos muertos, con cierta indiferencia y disimulo aparentes que parecía que no hubieron dado importancia al hecho. "No hay que admirarse", decían, "esto y mucho más sucede en la guerra". Mientras tanto, averiguaron con sigilo los nombres de los peruanos que atacaron a los chilenos y regresaron a esta ciudad en seguida, a dar informes de lo sucedido. (Según parece que este artículo fue escrito en la ciudad de Arequipa, por lo que dice a esta ciudad).

En Quequeña se dio sepultura a los cadáveres chilenos, al respecto Retamoso indica que el 23 le visitó don Cesáreo Alarcón y le pregunto si se les daría sepultura a los cadáveres chilenos, y le contestó que sí, pero que siendo grave el caso sería conveniente que la autoridad le pasara una nota, pues, él no podía proceder de oficio, y que el Padre, su Teniente se había ofrecido acompañarlos hasta el panteón. Más supo después que directamente del cuartel los llevaron a sepultar sin traerlos al templo como debieron hacerlo y llamar al señor ayudante, para que les rezara las exequias que se hicieron después. No han incurrido pues en la más leve falta ni el cura, ni el Teniente, pues de ninguna manera estaban obligados a ir al cuartel a hacerlos conducir al templo; operación que debieron haberla hecho los comisarios, por mandato del gobernador.

Y se creía concluido el asunto, cuando a las nueve de la mañana del sábado 24 (ambos relatos coinciden en la hora), de noviembre fue invadido el pueblo, en medio del horror y la angustia, por 50 soldados, mejor dicho, por 50 facinerosos a caballo, mandados por tres oficiales, que traían presos a 60 vecinos, que en el trayecto de Yarabamba a Quequeña se encontraron o en sus casas o trabajando en sus chacras; es entonces que antes de llegar a Quequeña, un soldado noto a una mujer en una chacra próxima y la persiguió en el acto y la violó a la vista de muchos, fue un hecho inmoral y escandaloso. Y al llegar a Quequeña los chilenos hicieron colocar en línea al pie del atrio del templo a sus prisioneros.

- Al respecto el cura Retamoso indica, que fueron varios vecinos sin especificar el número, que fueron puestos en hilera delante del atrio del templo.

Debe advertirse que el jefe chileno en Yarabamba saco de su bolsillo un papel y leyendo pregunto a don José Manuel Málaga ¿Conoce Ud. a Nicanor Rodríguez? - si lo conozco, contesto; ¿de dónde es? - de Buenavista - ¿dónde está? - no lo sé - ¿a Mariano Linares? - también lo conozco ¿de dónde es? de Buenavista, y ninguno de Yarabamba ni de Quequeña.

Instalados en la plaza, el jefe chileno hizo llamar al párroco. Al respecto el cura Retamoso dice: a poco rato fui llamado y me presenté y saludé a los oficiales. Entonces furioso el jefe y paseándose, - dijo: no se me escapa ni la iglesia, no quedará piedra sobre piedra; hemos venido a libertarios (¿i) y nos matan los soldados aún en las calles de Arequipa. Entonces don Mariano Avila, que estaba en el atrio, se entró a la iglesia de donde fue sacado por un soldado, a quien el oficial le dio la orden de darle un balazo si no se entregaba y fue puesto en línea junto a los demás, el cura le hizo presente que tres individuos eran de Sabandía y los demás inocentes, pero no recibió contestación. En seguida estiraron en el suelo a Mariano Oporto, que parecía esqueleto de tan flaco y lo flagelaron.

En el artículo "Los Mártires de Quequeña" dice: En seguida flagelaron a 20 individuos. Continua el relato Retamoso, entonces me dirigí a un oficial mayor de edad, pues él era el único que tenía canas y le dije poniendo la palma de mi mano derecha sobre el corazón: "Con la palabra de sacerdote aseguro a Ud. que todos son honrados e inocentes... " y no fui atendido; en el artículo "los Mártires de Quequeña" agrega...los autores de la muerte de los chilenos, según voz pública, son unos jóvenes de Buenavista y que la contestación del oficial fue esta: "conoceré su templo", al cual entraron los dos, diciendo el oficial a Retamoso, que el templo era "Muy Bonito".



- Sigue el relato de Retamoso, cuando interrogaron a Liborio Linares y empezaron a flagelarlo, lo cual habían repetido por segunda vez, me retire traspasado mi corazón de dolor. A eso de las doce fui llamado otra vez y conducido a la casa donde murieron los chilenos (En el artículo "Los mártires de Quequeña, indica que fue a eso de las once) y encontré allí a Don Juan de Dios Acosta, honrado y laborioso vecino de Quequeña, casado y con numerosa familia, huérfana y a la que sostenía con su trabajo, y que había sido juez de Paz y actualmente miembro del Concejo Municipal; a don Mariano Avila, arequipeño y vecino de Quequeña, cuñado del Presbítero don Jorge Benavides y que ha sido municipal varias a don Manuel B. Linares, honrado y ciudadano, vecino de Yarabamba, con nueve hijos, y varios pupilos DS, sobrinos suyos, a quienes amparaba y sostenía con su trabajo; a don Liborio Linares de Buenavista, joven honrado, recién casado y con dos hijos; a don Ángel Figueroa, honrado jornalero, casado y con cinco menores hijos que deja en la mendicidad y últimamente al buen joven Luciano Ruiz, que hacia solo tres días que llego de Tambo (en el artículo "los Mártires de Quequeña dice que hacia un día) y con sus jornales alimentaba a su anciana madre, estos últimos  también de Quequeña, a todos los cuales exhorté y absolví y en seguida fueron fusilados a bala . Según la sentencia del tribunal chileno de los ciudadanos elegidos, se sortearon a seis para 06 para fusilarlos.

En el artículo 'Los Mártires de Quequeña", además indica: Debe hacerse presente que el encargado de la ejecución de la pena, a estropeó a los desgraciados porque no se hincaron pronto para recibir la absolución.

 Al pobre Liborio Linares, lo flagelaron dos veces, y en la segunda lo hicieron con tal crueldad, que le reventaron los testículos, de suerte que no pudo caminar al suplicio.

Según lo que se ha conservado de generación en generación indican los pobladores que todos los condenados rogaban la Virgen de la Purísima para que los ayude; y que los oficiales chilenos no les permitieron ni siquiera un papel escrito a sus familias.

Los oficiales chilenos hicieron sus apuntaciones con lápiz, situándose al pie del molle que había en la plaza (actualmente ya no se le puede encontrar).

Retamoso dice: después flagelaron a diez y ocho o veinte ciudadanos, crueldad que no presencié.
Es de notoriedad pública que todos eran inocentes; que ninguno de ellos tuvo parte en la reyerta, y que tal vez aparezca culpable Liborio Linares, solo por haber sido hermano de Mariano, pon quien dice tuvo principio la cuestión.

Al respecto en el artículo "los Mártires..." dice: que nadie imagino siquiera, esta horrorosa tragedia porque los vecinos, reunidos en la plaza, eran completamente inocentes, pues ninguno tuvo parte en los sucesos de la noche del 22, habiéndose fugado los verdaderos culpables.

Retamoso dice: "a eso de la una (el artículo dice a las doce) se bajaron los chilenos a Buenavista, incendiaron las casas de don Andrés Barrera, de don Marcelino Linares, del anciano don José Arenas convaleciente de pleuresía; de doña Nazaria Oportus y de doña Gregoria Arenas, todos pobres y cargados de familia, sumida por consecuencia en la miseria, sin pan, sin ropa y sin cama".

Esta versión coincide completamente con la del artículo, que también estamos revisando.

Siguiendo con el análisis de los acontecimientos, vemos que mientras la mayor parte de la fuerza chilena cumplía en Buenavista, tan barbará y vergonzosa misión, once oficiales y pocos soldados, descendieron a Yarabamba y se ocuparon en degollar una ternera de don Simeón Valdivia, para rancho, y de robar muchas gallinas las que las trajeron a esta ciudad, demostrando una vez más sus acciones de pillaje.

En el patio y bajo la sombra de un molle de la casa de don Francisco Delgado, colocaron bancas y mesas, y en éstas, para cada oficial pusieron una gallina sancochada que devoraron, gozándose a la vez de las casas que ardían en Buenavista, como el feroz Nerón, lo cual hace recordar las siguientes líneas de la historia de Roma:

"Mira Nerón en Tarpeya, como la gran Roma ardía, niños y viejos dan gritos, y él de nada se dolía".
Después de las dos de la tarde, y de haber realizado tan "Heroica y famosa hazaña", digna de su gloria, los bárbaros chilenos regresaron muy alegres y satisfechos a esta población, a dar cuenta de su honroso cometido.

Esta es la relación sucinta, sencilla y fiel de la matanza de Quequeña, que hizo que abandonaran este pueblo las demás pobres gentes que lo habitaban y que el Honorable Concejo Provincial, interpretando el sentimiento público, hiciera las reclamaciones y protestas que eran convenientes en tan supremas y dolorosas circunstancias, que ojalá no se repitan, a lo largo de nuestra historia.

Un documento que sorprende y que llamaremos la versión chilena es el redactado por el ejército chileno, nos referimos a la sentencia del tribunal chileno, en donde irónicamente, son los chilenos los que resultan ser las víctimas, que siempre demostraron tener buena conducta, y que fueron atacados por una multitud de sesenta pobladores de Quequeña y Yarabamba (cosa que es completamente falso); a su vez indica los nombres de los autores principales de los sucesos ocurridos, estos fueron: Andrés Barreda, Mariano Linares, Federico Barreda, Nicanor Rodríguez, Andrés Herrera, Cleto Málaga, Casimiro Arenas, Luciano y Juan Arenas.

Incluso, dice que nadie salió en defensa de los soldados chilenos, ni las autoridades, ni el cura, ni los pobladores de Quequeña y Yarabamba, por lo que se les considera cómplices del atentado en contra de estos. Y que por haber tolerado que permaneciesen hasta la mañana del 24 en que llegaron los chilenos, se les acusa también de encubridores.

Indican que de todos los apresados se separaron a los ancianos y niños, porque dicen que no tenían la fuerza suficiente para contener a los agresores de los chilenos. Y de los que quedaron seleccionados se sortearon a seis, que fueron: Liborio Linares, Manuel B. Linares, Ángel Figueroa, Luciano Ruiz, Juan de Dios Acosta y José Mariano Ávila; quienes fueron sentenciados a la pena de muerte (siendo todos inocentes).

Don Florencio Linares de 90 años de edad , en pleno uso de sus sentidos . Descendiente de Mariano Linares y Liborio Linares Portugal. Fotografía de 1968


Siendo condenados también a la pena de muerte cuando fueran arrestados, debiendo habérseles oído por el tribunal y por supuesto que se arrasaría con sus propiedades, estos eran: Andrés Barreda, Mariano Linares, Federico Barreda, Nicanor Rodríguez, Andrés Herrera, Cleto Málaga, Pablo Málaga, Casimiro Arenas. Estos eran considerados los verdaderos autores de la muerte de los chilenos.

También este documento consigna los nombres de los pobladores que fueron sentenciados a sufrir la pena de 100 azotes, estos fueron: Máximo Villanueva, Juan Flores, Lino Flores, Félix Arenas, Martin Lira, Manuel Pantiga, Pablo Chacón, Mariano Linares, Mariano Quispe, Manuel Rivera, Mariano Oportus, Feliciano Zámudio, Juan Álvarez, José M. Málaga, Mateo Rosas, Mariano Arenas, Samuel Flores, Mariano Cornejo, Andrés Oportus y Mariano Villanueva.

Dicho documento está fechado el 24 de noviembre de 1883.

Finalmente aparece la certificación de haber dado cumplimiento a la sentencia, e indica que se arrasaron las propiedades de Andrés Barreda, Mariano Linares, Andrés Herrera y Juan Arenas, quienes eran todos culpables de la muerte de los chilenos, de los otros dice que no porque no tenían propiedades (pero en ningún momento indican que arrasaron con otras propiedades de gente completamente inocente.

Asimismo el Alcalde de Arequipa, A. de la Fuente, sorprendido por estos hechos ocurridos, y teniendo conocimiento del informe que envió el presbítero Emeterio Retamoso, religioso de Pocsi y que vivía en el pueblo de Quequeña, es que envía el 30 de noviembre de 1883, un oficio al comandante de las fuerzas chilenas, donde le hace una llamada de atención por los sucesos ocurridos en Quequeña; ya que dicho ejército había entrado en paz a la plaza de esta ciudad, y que en el acta de capitulación de Paucarpata, se garantizaba la vida, las propiedades y el honor de los ciudadanos, cosa que se ha consumado en Quequeña y otros hechos ajenos a los del 22 y que no están conforme con las garantías concedidas.

Según estos documentos, que nos trae la propia versión de los pobladores de Quequeña, se puede advertir, la ferocidad con la que fue tratada la población de Quequeña.

Asimismo, es por lo detallado de los hechos que tanto el informe del presbítero Emeterio Retamoso, y el articulo anónimo titulado "Los Mártires de Quequeña” (que por lo detallado parece que fue escrito por uno de los participantes directo de los hechos) nos sirven de fuente principal para reconstruir los hechos; pues entre ambos relatos existen similitudes, y en cierta forma se complementan.

Es así que llegamos a la conclusión que el ejército chileno llego a este territorio no solo por venganza, sino que perseguían infundir el miedo y el terror en la población.

Si los pobladores de Buenavista asesinaron a los soldados chilenos fue en defensa propia, ante los incesantes abusos que estos cometieron en contra del bienestar moral, de la propiedad privada, de la integridad física y del honor de los habitantes del lugar.

El Dr. Quiroz (3) muy acertadamente nos hace notar que para los historiadores chilenos - el caso de Gonzalo Bulnes, quien afirma que nada pasó en Arequipa durante la ocupación chilena, que hubo algunas riñas entre oficiales y el pueblo, generalmente de origen femenino que no merecen ocupar lugar en la historia, el asesinato de algunos soldados, lo cual tiene más bien carácter policial y que fueron severamente castigados, para éstos los hechos que sucedieron en Quequeña, son poca cosa.

Como se puede ver ésta fue una masacre cometida a una población que era completamente inocente, y que no se merecía este flagelo, que fue tan tremendo y que aun sus pobladores no pueden olvidar y cada 24 de noviembre, se realizan una serie de actos conmemorativos en memoria de los mártires que cayeron en tan ingrata fecha.

(1)Hemeroteca Municipal.
(2)Hemeroteca Municipal.
(3)Quiroz Paz Soldán " Un episodio de la historia"



Nota: Don Héctor Ballón Lozada, en su trabajo: " Arequipa y la guerra con Chile- 1879" (Talleres Gráficos de la Cooperativa El Pilar Arequipa 1979, Anexo Nro 4) publicó la siguiente "Canción Popular" de los tiempos de la entrada de los chilenos  a Arequipa. Como el trabajo indicado no señala la fuente de la que se tomó , el doctor Juan Guillermo Carpio Muñoz entrevistó  a don Héctor Ballón quien le dijo que la habia escuchado cantar  a unos agricultores  de Tiabaya, cuando era niño, posteriormente la publico en su obra TEXAO. 


Canción Popular

Ya han vuelto.
Unas panzonas, otras bribonas
y no tenemos nio calzones
ni alfajores.

Ya no canta el ruiseñor
ni reza el monseñor
no hay misa en los altares
ni guano enlos muladares.

Ya no hay trigo  en el granero,
ni mata el carnicero.
No hay papas pa' la olla
ni chicha para el guargüero.

Dicen que Prado toíta la plata 
se la llevó
para traer las balas  y la escopeta.
Pero, dicen que mal anda la cuenta
por culpa del cura Huerta
del diezmo y de la monta
de eso, nunca rinde cuenta
porque plata le ha entregado
a su hija y a la tuerta.

Ha dicho el oficial mensajero 
que apaguemos el bracero,
con la agua bendita que nos dejó
taita misionero.

Con agua bendita sí,
conagua bendita no.
Por qué mejor no lo pago yo
con el culo de Montero.
con el rabo de Montero, no.
con la agua bendita, sí.



Los Hechos

Aunque ni el inglés Sir Clements R. Markhan, en su "Guerra entre Perú y "Chile", ni mucho menos el historiador tacneño Jorge Basadre en su "Historia de la Republica" se detiene a examinar este episodio heroico de la "Historia Local" sin embargo, Tomas Caivano; Francisco Mostajo; Fausto Linares Málaga y José Luis Bedregal, han sido los más interesados en presentar el episodio.

El periodista poeta y folklorologo, Don Manuel Gallegos Sanz en "Yarabamba un Rincón de Belleza Desconcertante", trae también su parecer.

Por nuestra parte, ya en 1,968, nos ocupábamos de "Un Episodio de la Guerra con Chile", con motivo de las Bodas de Plata de la Villa de nuestros orígenes.

Según los documentos examinados, los husmeados en archivos de la parroquia de Quequeña y Arequipa, los recogidos de las bocas de pobladores que aun Vivían, y lo que ha mantenido la tradición precisa que:

lro. El Tribunal Militar Chileno, lo formaron El Coronel Rafael Vargas y los oficiales Ruiz, Marchand y Gabriel Álamos, como Secretario. José Luis Bedregal, indica que lo presidio el Tribunal Víctor Ruiz, y lo integraron los Coroneles Rafael Vargas; Gabriel Álamos, como vocales, haciendo de Secretario el Mayor Marchand.

2do. Que el proceso se debió a la provocación de sesenta personas de los distritos de Yarabamba y Quequeña, encabezados por los ciudadanos peruanos: Andrés Barreda, Mariano Linares, Federico Barreda, Casimiro Arenas, Nicanor Rodríguez, Andrés Herrera y Luciano Arenas, La tradición agrega a estos nombres los de Cleto Málaga y Juan Arenas además que las propiedades mandadas destruir y sus casas incendiar fueron las de los ciudadanos Juan Arenas, Andrés Herrera, Andrés Barreda y Mariano Linares, como se puede leer en Caivano, y comentarios de Mostajo y el cura de Pocsi.

3ro. Que es necesario hacer justicia con tres heroínas que tomaron parte en el asalto del Cuartel de los Chilenos. Ellas fueron Dona ZARAGOZA VELANDO - profesora de Quequeña y las damas yarabambinas LASTENIA VILLANUEVA y JUANA ARENAS, madre esta ultima de José Luis Bedregal Arenas autor de "Emociones de mi Tiempo", libro en el cual, se ha impreso paginas muy emotivas acerca de las escenas del acontecimiento. 

4to. Que el asalto del cuartel chileno se debió al abuso cometido por los araucanos contra campesinas indefensas, según lo confirma el cura de Pocsi, presbítero Emeterio Retamozo, en el informe que pasa al señor Alcalde de la Ciudad de Arequipa el 28 de noviembre de 1.883 y que se encuentra en los archivos del Municipio. Por tal informe se sabe que, de resultas de la reyerta del día anterior, fueron muertos dos soldados chilenos uno herido y un ciudadano peruano también muerto.

5to. Que hecho el reclutamiento de ciudadanos peruanos de aquellas vegas quedaron seleccionados veintiséis de los cuales fueron quinteados S E I S, para ser fusilados y VEINTE para ser flagelados.

6to. Que testigos presenciales que aun Vivían en 1.949 como fueron el señor Buenaventura Rodríguez dueño de la Casa Cuartel que ocuparon los chilenos, señora Paulina Linares de Gómez o señora Juana Arenas de Bedregal, señora Benita Málaga de Bernedo y la señorita Ángela Bernedo Linares, afirman que los FUSILADOS DEL DISTRITO DE YARABAMBA FUERON Don MANUEL BENITO LINARES PIMENTEL, Don LIBORIO LINARES, Don LUCIANO RUIZ PARIA y Don JUAN PONCE: pero otras fuentes nos demuestran que fueron fusilados también, Don ANGELO FIGUEROA, Don JUAN DE DIOS ACOSTA, Don JOSE MARIA AVILA.

7mo. Según la versión de Bedregal Arenas, los flagelados con CIEN AZOTES, fueron: Don José María Málaga profesor de Yarabamba y los ciudadanos peruanos de Yarabamba y Quequeña, Manuel Damián Linares, Máximo Villanueva, Juan Flores, Félix Arenas, Martin Lira; Manuel Pantigozo, Pablo Chacón, Mariano Quispe; Manuel Rivera, Mariano Oporto, Feliciano Zamudio, Juan Álvarez; Mateo Rosas, Mariano Arenas, Manuel Torres. Mariano Cornejo, Andrés Oporto, Mariano Villanueva, Florencio Barreda e Isaac Villanueva. De esta relación había que exceptuar a Don MANUEL DAMIAN LINARES, que a más de ser flagelado fue fusilado, Gallegos Sanz, no considera a Florencio Barreda a Don Isaac Villanueva, Caivano nos da la relación al parecer precisa.

8vo. Tanto Caivano como, el doctor Fausto Linares, coinciden en señalar que la sentencia indica:
Que se dará pena de muerte a los ciudadanos peruanos LIBORIO LINARES, MANUEL BENITO LINARES, ANGEL FIGUEROA, LUCIANO RUIZ, JUAN DE DIOS ACOSTA, y JOSÉ MARIANO ÁVILA, los que serán fusilados en el mismo sitio en que fueron ultimados los soldados chilenos.

A sufrir cien azotes a los ciudadanos peruanos: Máximo Villanueva, Juan Flores, Lino Flores, Félix Arenas, Martin Lira, Manuel Pantiga (sic. Pantigoso), Pablo Chacón, Mariano Linares, Mariano Quispe, Manuel Rivera, Mariano Oportus (sic. Oporto), Feliciano Zamudio; Juan Álvarez, JOSE MARÍA MÁLAGA, Mateo Rosas, Mariano Arenas, Samuel Flores. Mariano Cornejo, Andrés Oportus (sic. Oporto) y Mariano Villanueva.

Que se arrasaran las propiedades de los ciudadanos peruanos: Andrés Barreda, Mariano Linares, Andrés Herrera, Juan Arenas: debiendo oírseles por el Tribunal cuando fuesen aprendidos, destruyéndose desde sus bienes (j!) Arequipa, noviembre 24 de 1.883.

9no. Que el periódico "EL MERCURIO" de Valparaíso (Chile, de 10 de diciembre de 1.883, trascribe la Sentencia del Tribunal Militar Chileno", lo que confirma los datos de Caivano y Linares Málaga.

10mo.- Que en los distritos de Yarabamba y Quequeña, las calles, las plazas, las escuelas los centros educativos deben llevar los nombres de los héroes y mártires, como justo homenaje a su entrega en bien de la Patria.

1 l mo. Que las partidas de defunción de los fusilados en la Plaza Pública de Quequeña y que obran en la Parroquia de aquel distrito deberán pasar al Archivo Departamental el Archivo Arzobispal o quizás al Museo Histórico Municipal Departamental de Arequipa para que sean consultadas por los historiadores, investigadores y estudiosos de la historia.


12do. Que se han levantado monumentos a los mártires en ambos distritos, gracias al aporte generoso de sus hijos; en el caso de Yarabamba, al Comité que presidio el doctor Arturo Lira Linares y del que fui Vice Presidente ( Eloy Linares Málaga) ; y en Quequeña, gracias a la labor de sus pobladores, que con diversas actividades consiguieron su objetivo. Ambos temas de monumentos de carácter abstracto unas tijeras, una mano: segundo cerebro según Ámbar Ponce: simbolizan la entrega en bien de la Patria. Ahora en la Región Arequipa.

13ro.- Que deben las escuelas, colegios y centros educativos, organizar al cumplir los 200 años de la invasión chilena, actividades a lo largo del año en esas localidades colocarse en el Calendario Cívico de la DREA (Dirección Regional de Educación) y en las universidades la conmemoración anual del acontecimiento.




14to.- Que el Concejo Provincial como representante del pueblo debe colocar los nombres de los mártires en plazas y calles de la ciudad, para recordarlos permanentemente, y acordar para el 24 de noviembre de 2083, un programa especial también a lo largo de los años "DATOS FIDEDIGNOS DE SUMO INTERES EN LAS PARTIDAS DE DEFUNCION"






La cordialidad del Rvdo. Padre Joaquín Malia, Rector del Seminario, nos permitió revisar datos muy valiosos relacionados especialmente con las partidas de defunción y nacimiento de los fusilados.
Así, en las paginas 150; 151 del libro número 3 de Defunciones, que va de 1.880 a 1.885 encontramos lo siguiente:


1. - JUAN DE DIOS ACOSTA RODRÍGUEZ.
"Ante mí, el Cura propio de la Sta. Iglesia Vice Parroquia de la Purísima Concepción a los 25 días, del mes de noviembre del año de 1.883 se presentó Don Anselmo Valdivia, vecino de Quequeña, participando el fallecimiento de Juan de Dios Acosta, hijo legítimo de Narciso Acosta y de Ambrosia Rodríguez natural, de Quequeña, residente en Quequeña, de edad de 46 años, raza blanca, estado civil casado, profesión agricultor, muerto fusilado por los chilenos. Recibió solamente la absolución. No hizo testamento. De todo lo cual certifico en el lugar y fecha indica- dos, habiendo sido testigos D. Blas Salas y D. Castor Cornejo; firmado Emeterio Retamoso Párroco el Cura que los bautizo, fue Lucas Málaga; Emeterio Retamoso indica que este el fusilado era hombre honrado, que lleg6 a ser Juez de Paz y a su muerte alcanzaba más de los cincuenta años.



2. ANGELO FIGUEROA MÁLAGA
El texto literal dice: Ante mí el Cura propio de la Santa Iglesia Vice Parroquia de la Purísima Concepción de Quequeña, a los 25 día s del mes de noviembre de 1883 se presentó D. Anselmo Valdivia, vecino de Quequeña, participando el fallecimiento de ANGELO FIGUEROA, hijo legítimo de Gregorio Figueroa y de María Málaga natural de Quequeña, residente en Quequeña, de edad treinta años, raza blanca, estado civil casado, profesión jornalero, muerto fusilado por los chilenos. Recibió solamente la absolución, no hizo testamento, De todo lo cual certifico en el lugar y fecha indicados, habiendo sido testigos D. Mariano R. Segura y D. Blas Salas firma Emeterio Retamoso.


NOTA: Este entierro se hizo de caridad.
El fusilado había nacido el 2 de octubre de 1849, fue bautizado por el padre Pablo Antonio Málaga, un año antes de ser fusilado se casó con Dona María Escapa en 1882, antes de su muerte apenas alcanza los treinta y dos años. Según la versión del párroco, se trata de un honrado trabajador que deja cinco menores hijos en la mendicidad.



3. LIBORIO LINARES PORTUGAL
Por el texto nos informamos. Que dice Ante mí el teniente de Cura de la Sta. Iglesia Vice Parroquia de la Santísima Concepción de Quequeña, a los 25 días del mes de noviembre del año 1 883, se presentó Doña Bonifacia Villanueva, vecina de Buena Vista, participando el fallecimiento de Liborio Linares, hijo legítimo de Marcelino Linares y de Rafaela Portugal natural de Buena Vista residente en Buena Vista de edad treinta y cuatro años raza blanca, estado civil casado, profesión agricultor muerto fusilado por los chilenos. Recibió sola mente la absolución, no hizo testamento; lugar y fecha indicados testigos indicados D. Mariano R. Segura y Blas de Salas. No firmo Dona Bonifacio Villanueva por no saber. Fray Nicolás Paredes.

Se sabe que había nacido en 1,849 y se casó en 1,882 con Bonifacio Villanueva un año antes de su fusilamiento a la edad de treinta y cuatro años. El Cura del Pueblo, certifica que fue flagelado como hicieron antes con María Oporto, al que estiraron en suelo para azotarlo con el terrible flagro; expresa que Linares, era hombre honrado que estaba recién casado, dejaba dos hijos. 




4. LUCIANO RUIZ PARIA.
Dice así Ante mí el Cura propio de la Sta. Iglesia Parroquia de la Santísima Concepción de Quequeña, a los 25 días del mes de noviembre de 1,883, se presentó Dona Eulalia Paria, vecina de Yarabamba participa el fallecimiento de Luciano Ruiz Paria, hijo legítimo de Pio Ruiz y de Eulalia Paria natural de Yarabamba. Reside en Yarabamba de edad 28 años, raza india, estado civil soltero, profesión jornalero muerto fusilado por los chilenos. No pudo recibir más que la absolución. No hizo testamento, de lo que certifico, lugar y fecha indicados, habiendo sido testigos D. Mariano R. Segura y Don Blas Salas; Emeterio Retamoso (cura) NOTA: Este entierro, hizo de caridad".

Para algunos Ruiz Paria, era del Valle de Tambo el Padre Malea cree que es de Quequeña, pero la partida de defunción repite hacían tres días que llego de Tambo y que con sus jornales alimentaba a su anciana madre "Este fue el Benjamín de los Fusilados no alcanzaba los 28 años".



5. MANUEL BENITO LINARES ARENAS.
La Partida 538 dice a la letra lo siguiente: "Ante mí el cura propio de la Sta. Iglesia vice Parroquia de la Santísima Concepción de Quequeña, a los 25 días del mes de noviembre de 1.883, se presentó Don Manuel Segundo Linares, vecino de Yarabamba, participando el fallecimiento de MANUEL BENITO LINARES, hijo legítimo de Lucas Linares y de Polonia Arenas natural de Yarabamba, residente en Yarabamba de edad cincuenta y cuatro años, raza blanca, estado civil casado, de profesión agricultor, Muerto fusilado por los chilenos. Se le dio absolución, no hizo testamento de lo cual certifico en el lugar y fecha indicados, habiendo sido testigos Don Mariano R Segura y Don Blas Salas. Firma do por el Párroco Emeterio Retamoso".

Se sabe que Manuel Benito Linares Arenas, nació el 13 de marzo de 1829, habiéndose casado el 28 de febrero de 1852, a los veintitrés anos de edad, con María Ángela Rodríguez, y de este matrimonio nacieron nueve hijos, la tradición atribuye a él, la mayor valentía, aunque según el Cura de la Vice Parroquia, fue Mariano Linares, y no Benito la descripción del sacerdote, dice El jueves 22, me encontraba en la Casa Parroquial y sentí la detonación de cinco tiros, vi el reloj y eran las 8.15 p. m. Un cuarto de hora después sentí mas tiros.

En la mañana del 23, me avisaron varias personas que de resultas de una reyerta entre varios jóvenes vecinos del pago de Buena Vista, y el Piquete de soldados chilenos, habían resultado dos de estos, muertos y uno de los paisanos, cuyos cuerpos habían ocultado, y dos heridos, en positiva ni el Pueblo de Yarabamba ni el de Quequeña, habían tornado parte en este lamentable suceso, y que el Oficial chileno no lo presencio por haber ido de convite a "El Cerro", Anexo hoy del Distrito de Yarabamba distante de Quequeña, donde estaba el cuartel una legua y de donde regreso el Oficial al otro día . Que ya de noche pasaba por Yarabamba un soldado chileno a quien Mariano Manuel Linares, le dijo que le devolviera un reloj que días antes le había quitado, que el soldado quiso hacer uso de su arma y Linares se la quitó.

Que el día 23, fueron dos oficiales chilenos desde la ciudad de Arequipa, a informarse de lo sucedido. El sábado 24, a las nueve a. m. llego un destacamento chileno desde Arequipa luego, fue llamado el Cura Retamoso; delante del templo, fueron reunidos cientos de honrados ciudadanos a quienes se les hicieron formar en hilera. Habían sido reclutados por la lleva desde La Banda en Yarabamba hasta Quequeña.




6. MARIANO AVILA.
Se puede leer lo que sigue "Ante mí, el Cura propio de la Santa Iglesia Vice Parroquia, de la Santísima Concepción de Quequeña a los 25 días del mes de noviembre de 1,883, se presentó Don José Benavides, vecino de Quequeña, participando el fallecimiento de Mariano Ávila, hijo legítimo de Matías Ávila y de María Benavides, natural de Arequipa, residente en Quequeña, de cuarenta y tres años de edad, raza blanca, estado civil casado profesión agro cultor, muerto fusilado por los chilenos, no pudo recibir más que la absolución, no hizo testamento, fecha y lugar el mismo, testigos Don Mariano R. Segura y Don Blas Salas (Cura). Emeterio Retamoso.El Párroco de Pocsi, dice de Ávila, que fue Autoridad Municipal, en varias oportunidades, cuñado de un sacerdote Jorge Benavides se dice además de el quien quiso refugiarse en el Templo, de donde fue sacado por los chilenos para formar la fila de los que morirían fusilados por ello no fuera 5 sino 6.





Se sabe que, sin las exequias de estilo, fueron enterrados los seis, al ingresar al Cementerio de Quequeña, y sobre ellos, se sembró un sauce llorón.

Por último, se sabe del oficio al Alcalde y Prefectura Accidental de Arequipa, al Coronel y Comandante en Jefe del Ejército de ocupación, el 30 de noviembre de 1.883, al que recuerda el tratado de Paucarpata, de respetar vidas, propiedades y honor, que fueron violados. Allí, las frases de Carlos María Muñiz cuando dice :

"Es imposible que nuestra pluma pueda dar colorido a aquel cuadro de injusticia, sangre, incendio y desolación, nuestro estilo pobre e incorrecto no podría describir ni una sombra de la realidad".


A las generaciones jóvenes de la localidad, de la ciudad y del país, debemos emularlas siempre a trabajar más a preparamos mejor, a sacar a nuestro país del subdesarrollo para que las sorpresas no nos destrocen, bástenos citar lo escrito en una de sus tantas y tan enjundiosas obras, del Dr. Jorge Basadre, cuando afirma "Los chilenos se apoderaron de las rentas del Municipio que servirían para la educación, se llevaron leones, lebreles y otras estatuas de los paseos públicos de Lima, así como los, cánones de la fortaleza del Callao; saquearon diversos establecimientos públicos privados entre ellos ... la Biblioteca Nacional, la Universidad de San Marcos, la Escuela de Ingenieros, la Escuela Militar, la Escuela de Artes y Oficios, el Jardín Botánico, la Fábrica de Pólvora, etc.. y en forma exorbitante, imponían cupos de guerra, bajo la amenaza de arrasar poblaciones indefensas, como en el presente caso.

No esperemos como antes que el águila nos destroce solo la parte física, sino nuestra unidad inteligente que debe permanecer alerta, para con la misma pasión de nuestros mayores, defendernos". Alli tenemos un ejemplo digno de imitar, y allí las frases del poeta Bedregal, para el acontecimiento.

"Los padres, cual patriarcas de alguna tierra antigua se rodean de nietos en los zaguanes viejos".

A contarles la historia de los tiempos añejos.
En donde se han forjado tantas generaciones.
Los Barreda, Rodríguez, los Linares y Arenas.
Los Muñoz, Olivares, los Málaga, Villanueva y Rivera. 
Son excelsos doctos y sacerdotes.

Y más adelante dice el poeta:

Esta es la Tierra Santa de ensueños y aventuras.
Que inculca cual leona, a sus tiernos cachorros.
El amor a la Patria, por encima de todo:

Epónima y rebelde ama los heroísmos:
No le importan dolores, martirios, sacrificios.
Cuando lo que defiende es vida y dignidad.


Gloria Armendariz, José Bedregal "Quequeña".




El 26 de setiembre de 1984, por la Ley n° 24308 se les declara Héroes Nacionales.


DECLARACION DE HEROES NACIONALES, Ley 24308

Por cuanto:

El congreso ha dado la Ley siguiente:

Artículo 1º.- Declárese “Héroes Nacionales” a los ciudadanos: Liborio Linares, Manuel Benito Linares, Angel Figueroa, Luciano Ruiz, Juan de Dios Acosta y José Mariano Avila, quienes ofrendaron valerosamente sus vidas defendiendo el honor y la dignidad de la Patria en horas cruciales de nuestra historia.

Artículo 2º.- Declárese “Poblaciones Mártires” a Yarabamba y Quequeña, distritos de la Provincia de Arequipa en el departamento del mismo nombre.

Articulo 3º.- Denomínese “Alameda de los Héroes de Yarabamba y quequeña”, al trayecto de la carretera que une a los distritos en mención.

Articulo 4º.- Autorizase al Poder ejecutivo para emitir una estampilla postal en homenaje a la inmolación de los “Héroes de Yarabamba y Quequeña y destínese lo recaudado al mejoramiento de la Alameda señalada en el Artículo anterior.

Artículo 5º.- Declárese día cívico laborable en la provincia de Arequipa el 24 de Noviembre de cada año en conmemoración al heroico sacrificio de los Héroes de Yarabamba y quequeña.

Artículo 6º.- Encárguese al Ministerio de Educación la celebración a nivel nacional de la efemérides correspondiente en todos los planteles educativos.

Artículo 7º.- Esta Ley rige a partir del día siguiente de su publicación.

Comuníquese al Presidente de la República para su promulgación.
Casa del Congreso en Lima a los 26 días del mes de Septiembre de mil novecientos ochenta y cuatro.

Manuel Ulloa Elías.- Presidente del Senado
Elías Mendoza H. Presidente de la Cámara de Diputados.




Fuente:

-  Historia General de Arequipa. " Máximo Neira Avendaño, Guillermo Galdos Rodríguez, Juan         Guillermo Carpio Muñoz, Alejandro Málaga Medina, Eusebio Quiroz Paz Soldan".

-  Gloria Armendariz, José Bedregal "Quequeña".

-  Eloy Linares Málaga, "Memorias de Eloy Linares Málaga", Tomo I ,  Yarabamba Arequipa.

- TEXAO, Juan Guillermo Carpio Muñoz.

-  Artemio Peraltilla Diaz.

-  Quiroz Paz Soldán " Un episodio de la ocupación chilena de Arequipa los sucesos de Yarabamba y    Quequeña, en noviembre de 1883".








El Banco de Arequipa (1871-1882)



Hay dos hitos de la historia monetaria nacional que se desarrollan en Arequipa, uno es la Casa de Moneda que funcionó en el siglo XIX en la Casa Quiroz hoy convertida en hotel, y el Banco de Arequipa que con todo orgullo puede decirse que fue el de mayor garantía en todo el país ya que cuando en 1874 todos los bancos peruanos tenían sus acciones castigadas desde el 10% los Bancos Nacional y Perú hasta 50% el Garantizador, Solo los bancos La Providencia y de Arequipa tenían premios de 4% el primero y 10% el de Arequipa.

En 1871 según lo que dice el billete de 500 Soles o 1872 según el Dr. Carlos Camprubí, se creó el Banco de Arequipa por iniciativa de don Ladislao de la Jara y Eduardo Poncignon. Emitió billetes desde 20 centavos hasta 500 soles.

Ladislao de la Jara                                        Eduardo Poncignon

El Banco de Arequipa surgió de la necesidad de la economía regional de finales del siglo XIX de contar con una entidad financiera. Fue el primer banco de emisión, ahorro y préstamo, creado en la región en 1871, en plena bonanza económica previa a la guerra con Chile.Transcurría el gobierno de José Balta y Barreda (1868-1872) y Arequipa atravesaba por un auge económico generado por el intercambio comercial nacional e internacional. El ferrocarril Mollendo - Arequipa (enero de 1871), fue pieza fundamental en ese avance. 


Esta entidad financiera se fundó gracias a la idea de Eduardo Poncignon y Ladislao de la Jara, como se dijo antes . Convocaron para presidir el directorio a Juan Manuel López de Romaña y como vicepresidente a Juan Mariano Goyeneche y Gamio. La sede del banco se fijó en una casona ubicada en el número 10 de la primera cuadra de la calle La Merced.



   Juan Manuel López de Romaña            Juan Mariano Goyeneche y Gamio

Su capital inicial fue de un millón de soles, de esos años. Este banco llegó a tener gran éxito, ello se refleja en que era uno de los pocos que daban entre 3 y hasta 12% de premio o interés a sus ahorristas.

Calle la Merced, Arequipa


Como aún no existía el Banco Central de Reserva (BCR), cada banco podía emitir sus propios billetes. Es así que el Banco de Arequipa contrató los servicios de la Compañía Nacional de Billetes del Banco de Nueva York, CNBB (National Bank Note Company)  para que le imprima billetes de 40 centavos, 1 sol, 2 soles, 5 soles, 10 soles, 20 soles, 50 soles, 100 soles y 500 soles.

Aviso de "The National Note Company", en la revista "La América Ilustrada"



Nota: En 1876 fueron impresos billetes de 20 y 40 centavos en la imprenta Poligramo y Litografía Abele y Co, de propiedad de don Eugenio Abele en Lima, posteriormente fueron  retirados debido a la ley promilgada el 27 de enero de 1879, y amparados en el decreto supremo del 17 de agosto de 1877, el cual prohibía la emisión y circulación de billetes que no fueran fiscales, ordenando el canje de estos por los nuevos billetes fiscales emitidos por el gobierno.  Ambos billetes, los de 20 y 40 centavos llevaban la inscripción "Emitido y reducible en la oficina principal del Banco de Arequipa en cambio de billetes de mayor tipo  d elos bancos de Lima" , "Vale solo con el sello del banco". Estos billetes de la Litografía Abele   tuvieron muchas complicaciones en su conservación  ya que fueron impresos en un papel que no permitia una buena duración, por lo que no existen muchos de estos en buenas condiciones.




“Estos billetes tuvieron una particularidad, fueron los primeros a nivel nacional en incluir en sus viñetas imágenes de la ciudad”.



Cabe recordar que Arequipa vivía un gran auge económico y cultural, por lo que muchos hechos importantes fueron registrados en la viñeta principal que se utilizo para los billetes de este banco, como la llegada del tren, su pujante agricultura, la ciudad creciente, el nuevo banco, la riqueza de sus frutos y el volcán imponente, para el anverso de todos los billetes se diseñó una imagen donde destaca la figura de Ceres, diosa de la agricultura , las cosechas y la fecundidad, graficado por una dama sentada, con la mirada lánguida, lleva un peinado en forma de una corona de espigas de trigo, tiene unos pechos grandes y porta un haz de espigas en la mano derecha su túnica le llega hasta los pies, lleva un velo hacia atrás. A sus pies un cuerno de la abundancia con frutas, lleva una hoz en la mano derecha y una espiga de trigo en la izquierda, al pie mazorcas de maíz; apoyada a una caja fuerte la cual que lleva el escudo de la ciudad de Arequipa, al lado izquierdo hombres trabajando en un campo de maíz; al lado derecho tren a vapor cruzando el puente de piedra de Uchumayo, postes de telégrafo y una zabila junto a la caja fuerte. Al centro el fondo la ciudad, el puente de piedra, el Río Chili y el Volcán Misti.  


Este banco creció tanto que tuvo sucursales en Cuzco y Puno, extendiendo sus actividades a ciudades como Lima, Tacna, Arica, Valparaíso, Londres y New York, lamentablemente la llegada de la guerra con Chile en 1879 vino a frenar ese auge y crecimiento económico, cabe destacar que la 2.ª División del Ejército de Reserva de Arequipa estuvo conformada por los propietarios y empleados del Banco de Arequipa y contribuyo con un pago mensual durante un año de S/.1,000.00 Soles para apoyar las tropas.

La emisión de billetes del Banco de Arequipa afianzó el regionalismo, pero también generó un negocio alterno: lo que hoy se conoce como cambistas.

A la ciudad también llegaban billetes de otros bancos regionales como el de Trujillo y Lima, los comerciantes arequipeños decidieron no recibirlos. 

“En una noticia del diario La Bolsa de mayo de 1872, se da cuenta que se podían cambiar billetes de otros bancos en la tienda de Don José Amésquita, en la calle del Puente, con pérdida de 8% y en la tienda de Mr. Gares, frente a La Compañía, con pérdida de 5%. Así se generó un negocio alterno de cambio de billetes”.

La guerra con Chile marcó el inicio del fin del Banco de Arequipa y del resto de bancos regionales.

El de Arequipa, por su solvencia que trascendió el país (hizo intercambios con Valparaíso y hasta con Londres), sobrevivió los años más duros de la guerra, pero en 1882 tuvo que cerrar definitivamente por la crisis tras el conflicto. 

El 24 de agosto de 1882, el Banco de Arequipa entra en liquidación según un aviso publicado en el periódico la Bolsa, sabemos que el banco fue liquidado a fines de octubre de 1882, llegando así a su cierre definitivo.

Es así como termina la historia del Banco de Arequipa, que marco un hito en la numismática peruana, dejando una huella imborrable en las mentes del pueblo de Arequipa, acentuando aun más su espíritu regionalista y pujante.


Fuente:

- Corrales López César, "El Banco de Arequipa"
- Carpio Muñoz Juan Guillermo, "TEXAO"


La Lucha de Don Cipriano


Entre las más famosas pastelerías y panaderías arequipeñas de antaño, hay algunas que han sobrevivido a la prueba del tiempo, atrás quedarón los antiguos "amasijos" en donde nuestros abuelos compraban el rico pan de cada día, elaborado en hornos a base de "ccapo"y donde se veían aún los "balayes"(canastos grandes) repletos , hoy  reemplazados por modernos supermercados y panificadoras, sin embargo encontramos  vivo el recuerdo en  La Lucha, antigua panadería y pastelería que tuvo un singular nombre popular, "El cagalucho" para unos y "La cagalucha" para otros, pero este  nombre con el que la población llamaba con cariño a la mencionada panadería tiene  su historia, no por algo ya lleva entre nosotros más de un siglo, pues bien existen dos versiones acerca del singular nombre, una a manera de anecdota contada por el doctor Juan Guillermo Carpio Muñoz, en su importante obra, diccionario de arequipeñismos  y otra escrita en un artículo  acerca de los personajes folckloricos de antaño del tribuno Francisco Mostajo Miranda, que las pasamos a transcribir con el fin de conocer un poquito más acerca de la historia popular de nuestra querida ciudad. 

Arequipa tuvo importantes "amasijos" y pastelerías, entre las más antiguos esta la del Piqueso, célebre pastelero que inclusive le dio nombre una de las antiguas cuadras que formaban la calle Tristán, otra fue la de la Monja,  la de las Potosinas,   y La Lucha, entre las más recordadas que se iniciarón en el pasado siglo XIX, siendo "La Lucha" la que ha llegado a estar  presente en el siglo XXI tal vez no con la familia del fundador o fundadora original pero si manteniendo la tradición y conservando el antiguo legado de los amasijos de antaño, convirtiéndose en un símbolo y tradición arequipeña, les presentamos tres notas sobre "La Lucha", las dos primeras sobre su origen y la última acerca de las caretas en las guaguas de bizcocho.

Don Cipriano Vilca Gutiérrez 


1. La Lucha y el Lucho 

A "La Monja" le sucedió "La Lucha", forma familiar del nombre Luisa y uno de los elementos del apodo anecdótico. Cuentan que su Padre confesor la sorprendió en una ocupación personalísima y que, al notar gran confusión, la tranquilizó, palmeándole el hombro y diciéndole: "cata", ¡Luchita!, "cata" ¡Luchita! Pues la tal alocucioncilla, sin diminutivo, quedó convertida en sobrenombre en labios del pueblo, que lo repetía sin eufemismo alguno, pero formando una sola palabra: "La Cata lucha". Se extendió a la familia y se trasmitió por herencia. Inclusive a los sirvientes. Una de estas fue la que heredó la dulcería, ubicada donde hasta hoy se encuentra, segunda cuadra de Rivero, antes de Guañamarca.

La primitiva dueña, la del apodo, tenía, además, en la esquina, un establecimiento de velería. No se expendía en él sino velas de sebo, que se ostentaban colgadas en sartas cónicas, unidas por la mecha del pabilo. Las había de mitad, de cuartillo y de a medio, además de velones de a real. Cada sarta con el "vendaje" de costumbre. La visión del establecimiento era pues ¡blanca! por ambas puertas, la de San José .Pero volvamos a la dulcería. Cuando murió la verdadera Lucha llegó un cholito de Paucarcolla que rápidamente se convirtió en un experto en dulcería. Pronto fue pues el eje del negocio y la vieja sirvienta, Lucha II, triplicó y cuadruplicó las ganancias, al mismo tiempo que le tomaba cariño a un muchacho para cuyos engreimientos eran todas aquéllas.

El cholito de Paucarcolla, que se llamaba José Cipriano Vilca, trabajaba y trabajaba los mejores dulces de la ciudad, siempre como doméstico, sin ganar salario "lo comido por lo servido", como se decía y gracias a él crecía el crédito del establecimiento y su fama volaba por doquier. No faltó un comedido justiciero que le abrió los ojos sobre sus derechos de obrero y entonces nos lo recomendó como cliente de nuestro estudio de abogado. Como era de esperarse, pronto sobrevino la transacción y en ella José Cipriano quedó con la dulcería, incluso la casita que le servía de local. Y comenzó a trabajar para sí y a caerle el sudor de la frente, convertido en monedas. Ya los tiempos eran de mayor cultura, aunque menor ética y entonces el apodo se simplificó reduciéndose a su segundo componente y masculinizándose, porque ya lo portaba un varón. Se convirtió en "El Lucho" sin que importase que José Cipriano nada tuviera de Luis, y el establecimiento tuvo el rótulo: "Dulcería el Sol".

Pero la gente no se dio por enterada de éste. Siguió y seguirá diciendo "donde Lucho" o "los dulces de Lucho". Son los mejores de la ciudad y nadie los ha podido igualar. Se exportan a Lima, a la Sierra y a La Paz, por los particulares que los compran con objeto de enviarles como obsequio. En cuanto a Vilca -a "El Lucho"- él no entiende de exportación ni siquiera de sucursal en la Plaza de Armas, para obtener hiper ganancias. Le basta trabajar sus dulces para que se expendan en su establecimiento reducido como cuartucho, de tres a seis de la tarde, con cálculo tan exacto que quien acudía a las siete de la noche ya no encuentra ni migajas. Así es de rápido e intenso el consumo y no hay quien lo saque de ahí á "El Lucho".

"Su dulcería es un banco" todos. Y en verdad gana el dinero que quiere, pero con la diferencia de que no se da cuenta de lo que gana. Guarda las monedas en ollitas, tachitos, cajitas, esparcidos aquí y allá, al extremo que últimamente le robaron y no sabía cuánto le habían robado, calculando la policía que era 15,000 a 20,000 soles. ¡Quizá! Los números para él no le hacen falta. Cuando nos otorgó poder sería un hombre de unos 30 a 40 años y nos dijo que tenía 80 años. Entonces le fijamos esa edad, enseñándole que en cada año aumentase uno. No sabemos si así lo haya hecho o ahora tenga cien, según su cálculo allá se te lo haya. Y por razón de subsistencia también le han cargado los números (S/. 3,000 de multa), sin oírle que harina y azúcar y mano de obra han subido y que por artículo de primera necesidad sólo se había impuesto cien ó doscientos ó tres cientos. Y el "Lucho" consignó la multa como si consignaran un cheque circular de cinco soles. Por tener pulpa en qué cortar, la equidad no reza con él.

El "Lucho" ha alcanzado a imperar en dos épocas: la de la bienandanza y la de escasez. En aquélla, los dulces que elaboraba eran de tamaño y de la exquisitez tradicionales. Y el precio sufragable hasta por el bolsillo del chicuelo y el sirviente. En ésta lo son de las dimensiones de la "yapa", de exquisitez disminuida y a un precio el triple de antes. ¡Ay! Lucho, hasta tú te has vuelto "misquirichi". Te has desvirtuado hasta cierto punto. Pero siempre eres el mejor dulce de la localidad, y bueno y generoso... cuando te golpean el codo. Verdad que agricultores, ganaderos, azucareros, harineros y todos se han echado a apretar el torniquete de la explotación hasta donde no lo hizo apretar a "Torquemada", antecesor de tus comensales más mimados.

Pero "El Lucho" tiene otra gracia, en la que tampoco le va en zaga a nadie, es un espléndido guisador de platos criollos. Por lo menos todos los domingos y jueves tiene mesa de "Estado" de la cual son comensales infaltables los domingos y especialmente las personas de su estima y "arbitrariamente" algunos convenenciosos que la comen a dos carrillos. Cuando quiera saborearse una papa a la huancaína buena, o un pato con arroz magnífico, o unos conejos "chactados" como el criollismo manda, hay que darse cabe para concurrir a la mesa de Estado de José Cipriano Vilca (o) "El Lucho". Tal es este tipo de la industria y el folklore arequipeño, que tiene algo de Sancho en la estampa, pero de buena talla, y con una cara que parece torva, pero que oculta un corazón de bizcocho. Cuando vayáis a Arequipa, os lo ponderarán y lo buscaréis:

"Catalucha, Catalucha", 
es apodo nada grato: 
el de "Lucho" si es decente, 
aunque San Luis bese al diablo.


Fuente: Antología de la Obra de Francisco Mostajo, Eusebio Quiroz Paz Soldán.


Nota: Francisco Mostajo coloca "Catalucha" en lugar de "Cagalucha" que es con lo que se popularizó el nombre.

Publicidad de la antigua Pastelería El Sol de don Cipriano Vilca, en 1940, cuando está cumplio sus 48 años de ser fundada. (Diario El Deber).



2. Cagalucho jocosa anécdota

Una de las más antiguas y famosas pastelerías de Arequipa. Se dice que el Sr. José Cipriano Vilca Gutierréz que  la fundó (hace más de un siglo), tenía un nietecito a quien llamaban Lucho y que el memorable pastelero lo sentaba en una bacinica al pie de su mostrador , y que mientras él atendía a su clientela le decia "caga Lucho, caga Lucho" y así todos llamarón a la pastelería "El cagalucho" luego para no herir oídos , simplificarón a "La Lucha". 

Allá por los años sesenta del siglo XX tuvo su local el partido aprista al lado de "La Lucha" y como el líder del Apra: Víctor Raúl Haya de la Torre tuvo más de conciliador que d eluchador le sacaron que un día en su local vecino al terminar un encendido discurso dijo a sus partidarios : "¡Compañeros : a la lucha!"  y todos se fueron a la pastelería.


Los más célebres especímenes de la pastelería arequipeña tradicional han sido producidos en el siglo XX y se producen hasta la fecha en el "Cagalucho", la Lucha , o en los recientes lustros: Pastelería el Sol: las guaguas  de bizcocho y con careta de yeso, los alfajorcillos, "las empanadas del paso", las roscas de yema, las galletas de maní ,los bizcochos de canela y de natilla, los panetones arequipeños con bolas relucientes, que algunos llaman tetas (de natilla) y planos (de canela ), etc.

Fuente: diccionario de Arequipeñismos: Juan Guillermo Carpio Muñoz.


Nota: Las empanadas del Paso, se consumen en las procesiones de los Santos: Santo Domingo y San Francisco , Vea: aquí





3. Doña Hortensia y Don Cipriano

Todo empezó en el mes de noviembre de 1947, literalmente como jugando. Ella una menor de tan solo 9 años, única niña en su hogar, pues sus hermanos eran todos varones. No tenía caretas para jugar y se animó a hacer con mano propia sus diseños, esos que hoy son su orgullo y cada noviembre llegan a miles de hogares arequipeños. 

Los niños la retaban. “Juegas si tienes caretas, sino no”, le gritaban y Hortensia Alvarez, no sabía qué hacer. Su papá realizaba trabajos con yeso y entonces la curiosidad la llevó a descubrir un mundo del que no se apartaría jamás, el más querido hasta nuestros días.

Recuerda claramente ese día. Puso un poco de yeso en su mano, le echo agua y lo empezó a moldear. No tenía punzones, pero sí mucha creatividad. En ese tiempo no disponía de pintura vegetal, como hoy si tiene y muestra en su taller de producción, su pequeño patio. Entonces no dudó en ingresar a su cuarto y sacar un poco de acuarelas, esas que sus padres le compraban como parte de sus útiles escolares. Así les dio una lección a sus hermanos y descubrió su talento de vida. Aunque sus caretas no tenías ni ojos ni boca, eran muy artesanales.

Hortensia un día se paseaba por las calles cercanas a su barrio y un panadero la encontró en la tienda. Ella orgullosa de sus caritas de yeso y el panadero un curioso hombre que admiró el trabajo de esa niña. “Yo tenía varias caritas en una bolsa de papel de azúcar y el panadero me dijo donde las compraste y le respondí las hice yo misma. No quieres vendérmelas, yo te las compro me dijo”, asevera esta mujer próxima a cumplir 76 años, de ellos al menos 66 dedicados al trabajo de dar rostro a las guaguas de pan.

Pero sí las cosas hubieran sido planificadas, aunque esta artesana prefiere decir que fue de Dios. El panadero que le ofreció comprar las caretas fue Cipriano Vilca Gutiérrez, quien incursiono en el arte de la pastelería y dulcería. Fue este hombre quien dio forma al pan que hoy conocemos como guaguas y están presentes en las mesas reuniendo a familias a su alrededor.

Vilca Gutiérrez fue quien puso su panadería denominada inicialmente como “El Sol”, negocios que hoy sobrevive con el nombre “La Lucha”, reconocida por sus bizcochos dulces en forma de guaguas. Desde entonces Hortensia y don Cipriano fueron una dupla trabajadora a la que hoy podríamos decir tradicional.

A los 10 años Hortensia incursionó en este negocio. Aceptó vender caritas hechas en yeso y pintadas con acuarelas. Con los rostros más pequeñitos, pues eran los solicitados por los años 50 en la ciudad. Un día su progenitor la descubrió haciendo sus obras de artes, pero no la regañó, por el contrario, este decidió fabricarle moldes que dibujaban el rostro de un bebe. Por iniciativa de Cipriano Vilca accedió a pinturas vegetales para estilizar su trabajo y así sus diseños mejoraron considerablemente.

Sus inicios fueron tan buenos que rápidamente esta mujer se abrió las puertas de las panaderías y pastelerías más importantes de nuestra ciudad,  como “Las Américas”, “Astoria”, “Fanor”, “Don José” y desde siempre y hasta ahora de “La Lucha”.


Fuente: Parte del artículo del 1ro de diciembre de 2014 en el diario el Pueblo, titulado "Caretas de guaguas las hace mujer de 76 años"



               Ángel Miranda actual encargado de la pastelería "La Lucha"


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Diccionario de Arequipeñismos: Juan Guillermo Carpio Muñoz
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